sábado, 15 de noviembre de 2014

HALPERÍN DONGHI, EL HISTORIADOR QUE RELATIVIZÓ LOS BOMBARDEOS A PLAZA DE MAYO Por Norberto Galasso (Agencia Paco Urondo)


http://staticf5b.lavozdelinterior.com.ar/sites/default/files/styles/landscape_1008_566/public/archivo/nota_periodistica/temas-2_0.jpg


CULTURA

Halperín Donghi, el historiador que relativizó los bombardeos a Plaza de Mayo



VIERNES 14 DE NOVIEMBRE DE 2014 14:40

Norberto Galasso analizó cómo Tulio Halperín Donghi describió los bombardeos a Plaza de Mayo del 55. Extracto de “Los malditos excluidos de la historia oficial”, volumen II, pág. 443. Ediciones Madres de Plaza de Mayo. 

Por Norberto Galasso


Capítulo: El bombardeo del 16 de junio de 1955


El 16 de junio de 1955, el gobierno ha organizado un desagravio al general San Martín ―a quien considera injuriado por los manifestantes [católicos] del 11 de junio [Corpus Christi] que supuestamente habían quemado una bandera argentina― a realizarse a través de aviones Gloster Meteor que volarían sobre la Plaza de Mayo. Por eso, no sorprende que hacia el mediodía el cielo de Buenos Aires aparezca surcado por aviones. Pero no son, sin embargo, los Gloster Meteor del desagravio, sino aviones navales, provenientes de las bases de Punta de Indio y Ezeiza, que descargan bombas sobre la Casa Rosada y la plaza histórica, con el propósito de asesinar a Perón. Al mismo tiempo, el Ministerio de Marina ha sido tomado por los insurrectos, mientras el capitán Francisco “Paco” Manrique intenta sublevar la Base de Puerto Belgrano y se vive una situación incierta en la base aérea de Morón. A su vez, el general Bengoa debería levantar una unidad militar en el Litoral. Manrique y Bengoa fracasan en su intento, como también “comandos civiles” que debían operar sobre la Casa de Gobierno. Asimismo, a las pocas horas, el Ministerio de Marina es recuperado por fuerzas leales. Pero ya la Plaza de Mayo y adyacencias se han convertido en horrendo espectáculo de destrucción, de sangre y de muerte. Los aviadores insurrectos ―llevando a cabo el plan esbozado por tres políticos; el socialdemócrata Américo Ghioldi, el radical Miguel A. Zavala Ortiz y el conservador Oscar Vichi― no solo arrojan bombas sobre civiles indefensos, sino que, en algunos casos, cuando se trata de grupos obreros decididos a defender al gobierno, ametrallan salvajemente. Hacia las 16 horas, van cesando los ataques y los aviones rebeldes se fugan hacia Montevideo dejando atrás una Plaza de Mayo que ofrece un espectáculo de horror. Muertos y heridos por todas partes, aquí y allá, charcos de sangre y restos humanos, cráteres en las calles, automóviles incendiados, una atmósfera envenenada de muerte y pólvora, de fuego y destrucción. Uno de los últimos aviones, al sobrevolar los alrededores de la CGT, halla a un grupo de trabajadores, enarbolando palos y amenazas y sobre ellos descarga su artillería, ya inútil, sólo cargada de odio de clase. “Héctor Pessano, un humilde trabajador, fue partido por la metralla de un Gloster”, recordará, años después, el periódico “La Voz”. El número de víctimas resulta incierto pues el gobierno, para no ahondar los enfrentamientos, prefiere retacear la información. En sus “Memorias”, el almirante Rojas considera que una primera estimación da 156 muertos y 900 heridos. Según un periodista de “Primera Plana”, el gobierno habría informado posteriormente que los muertos alcanzaron a 373. “La Nación”, por su parte, admite 350 muertos y alrededor de 600 heridos. Gonzalo Chávez, en su libro “La masacre de Plaza de Mayo” reproduce información de los diarios que dan 156 muertos, 96 heridos graves y 750 heridos. Fuentes de la resistencia peronista estiman 400 muertos e inclusive, un periodista de la revista “Extra”, en 1965, sostiene que “en las inmediaciones de Plaza de Mayo yacían dos mil muertos”. En el 2003, recién se conoce una lista el nombre y apellido de alrededor de 150 personas, producto de la investigación de Gonzalo Chávez. Puede sostenerse, entonces, sin exageración, que esas víctimas de la barbarie antiperonista son también “malditos”, pues se los ha olvidado individualmente y tampoco aparecen mencionados en los trabajos históricos, a pesar de que ese bombardeo a una ciudad abierta como Buenos Aires no tiene parangón con ningún otro de nuestra historia. Pero, por si quedaran dudas, de que el sistema de silenciamiento funciona a la perfección, conviene leer detenidamente el siguiente texto del profesor Tulio Halperín Donghi: “El 16 de junio ―cinco días después de la desafiante procesión de Corpus Christi― estallaba un alzamiento apoyado sobre todo por la marina de Guerra. Luego de horas de combate en torno del edificio del Ministerio de Marina y de un bombardeo y ametrallamiento aéreo del centro de la capital por los revolucionarios, el gobierno pudo sofocar el reducido núcleo insurgente; esa noche, tras una concentración convocada por la CGT, cuando aún duraban las acciones aéreas, las iglesias del centro de Buenos Aires fueron incendiadas; no resulta difícil comprender que, luego de ver caer a su lado a las víctimas del fuego rebelde, algunos de los manifestantes hayan visto en esos incendios una justa venganza; aún así, la espontánea cólera de una muchedumbre, por otra parte raleada por la prudencia, no basta para explicar la uniforme eficacia que la operación mostró en todas partes; al día siguiente otras muchedumbres comenzaban a recorrer, heridas en sus sentimientos piadosos (a veces algo improvisados) los templos cuyos muros calcinados dejaban ver ―eliminados por el fuego, los agregados de épocas más recientes y prósperas― los ladrillos pacientemente amontados por los albañiles del setecientos. Si la situación hubiera dejado lugar, como en épocas menos tensas, los observadores distantes, éstos hubiesen podido repetir, como sesenta y cinco años antes, que el régimen no habría de sobrevivir a su victoria sobre la rebelión; en todo caso, la quema de las iglesias, ese acto de puro delirio, amedrentó sobre todo al gobierno que (en la hipótesis más caritativa) no había hecho nada por evitarlo. Otros aspectos de la jornada despertaban también alarma entre algunos sostenes ahora indispensables del régimen; la CGT había tomado intervención directa en el conflicto y aunque ésta no había sido ni con mucho decisiva, significaba una novedad que no podía dejar de alarmar al ejército que hasta entonces había logrado reservarse el monopolio de la fuerza; el 16 de junio pudo verse cómo eran distribuidas armas en número considerables a los manifestantes obreros y las sugestiones sobre la conveniencia de formar milicias sindicales que desde hacía un tiempo no escaseaban en la prensa oficialista, adquirían con ello un sentido más preciso y amenazante”.

(Tulio Halperín Donghi: “La democracia de masas”, Buenos Aires: Paidós, 1991, págs. 82 y 83).

¿Qué conclusión obtiene un estudiante al leer este texto? Varias, pero no las más importantes. Es decir, hubo un levantamiento producto del cual, los manifestantes quemaron iglesias, para vengarse que vieron “caer a su lado a las víctimas del fuego rebelde” ¿Cuántos vieron caer? ¿5, 10, acaso 156? ¿Habrán sido 200, 400, o quizás 2000? ¡Qué importancia tienen esos muertos! Habría que recordar lo que el Che le escribía a su madre, en carta del 20 de julio de 1955: “Esos mierdas de aviadores asesinaron gente a mansalva […] como si la cosa más natural del mundo [fuese] reventar la cantidad de negros que reventaron”.

¿Acaso ese bombardeo fue un “puro delirio” de la oposición antiperonista? No. Según el texto, “el puro delirio” fue la quema de las iglesias, “los muros calcinados” que afectaron “los sentimientos piadosos” de alguna gente. En resumen, para la máxima figura de la Historia Social [Halperín Donghi], que hoy predomina en las casas de estudio, los muertos, cuando son obreros, negros, cabecitas, etc. solo merecen el silenciamiento y el olvido.


Norberto Galasso: “Los malditos excluidos de la historia oficial”, volumen II, pág. 443. Buenos Aires: Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2005. 890 págs.




Fuente: http://www.agenciapacourondo.com.ar/


UN GRAN MAESTRO Por Sergio Wischñevsky



www.lsf.com.ar


EL MUNDO › OPINION

Un gran maestro

Por Sergio Wischñevsky



Con 88 años recién cumplidos falleció ayer el historiador Tulio Halperín Donghi. Varias generaciones de historiadores y de entusiastas lectores nos formamos leyendo sus ensayos, discutiendo con sus escritos, enojándonos con su gramática y aprendiendo con su singularísimo estilo. Discutir a Halperin fue parte de un gesto que se tornó folklórico. Doctorado en Historia y Derecho en la Universidad de Buenos Aires ejerció la docencia en la Facultad de Filosofía y Letras (entre 1955 y 1966) y en la Universidad Nacional del Litoral, de la que fue decano, fue profesor en Oxford y desde 1972 enseñaba en la Universidad de California, Berkeley. Nunca dejó de venir a la Argentina, nunca dejó de pensarla y de participar en sus debates. La lógica clasificatoria que quiere ver en el mundo de los historiadores a mitristas vs. revisionistas, o alguna fórmula binaria por el estilo, fracasa si intenta enlazarlo en una clasificación rígida y perdurable. Sus análisis históricos penetran los procesos sociales, los protagonismos biográficos y los desenlaces de los acontecimientos imbuidos de una complejidad de la que su prosa es testimonio. Entre sus numerosas publicaciones figuran Historia contemporánea de América latina (1967), El revisionismo histórico argentino como visión decadentista de la historia nacional (1970), El ocaso del orden colonial en Hispanoamérica, Una nación para el desierto argentino (1982), Guerra y finanzas en los orígenes del Estado argentino 1791-1850, José Hernández y sus mundos (1985), La democracia de masas (1991), La larga agonía de la Argentina peronista (1994) y La República imposible (1994), dicho esto en una selección arbitraria y desordenada. Su último libro fue publicado hace apenas un mes: El enigma Belgrano. Reconocido por su agudeza y punzante ironía, era el patriarca de la escuela histórica que desde 1983 pregona la profesionalización del trabajo del historiador y el encorsetamiento de sus prácticas a las duras reglas del credo academicista. Sin embargo, a Halperin le gustaba escribir ensayos y arriesgaba hipótesis mucho más cerca de un polemista que se divertía lanzando provocaciones y sugiriendo caminos a recorrer que del lado del riguroso citador de fuentes que se quiere pensar neutral y apolítico. Su libro La larga agonía de la Argentina peronista, escrito hace 30 años, arriesga un vaticinio que a esta altura de nuestra historia parece un modo de ser. Como todo discurso, la dilatadísima obra de Halperin tiene sin duda silencios, omisiones, tretas, desbalances, cinismos y baches argumentales. ¿Quién no los tiene? Pero es muy difícil no ver la enorme iluminación que recorrer su obra produce. Incluso para estar en contra es un enorme punto de referencia. Una de esas intensidades de sus textos es el incesante esfuerzo por no aprisionar la historia en preconceptos que hacen de los actores simples marionetas de un recorrido del que ya se sabe a priori a dónde conducen. Sabía Halperin que los protagonistas de cualquier historia, imbuidos en sus pasiones y voluntades, se dirigen a rumbos que desconocen, que están inmersos en fuerzas que los superan y que apenas pueden percibir. Por eso meterse en ese universo complejo que es la prosa halperiniana requiere de paciencia, de saber que a toda oración le seguirá una derivada, que a veces una idea se perderá en un oscuro rincón y reaparecerá mucho después o no lo hará nunca. Muchos somos los que sentimos el desgarro de saber que se fue un gran maestro, no porque estuviéramos en todo de acuerdo con él. Bibliografía obligada de todas la universidades de Latinoamérica y de muchos otros lugares del mundo, su presencia seguirá sin duda vigente en una vorágine de congresos, escritos, homenajes y jornadas que es muy fácil prever, empiezan a gestarse desde hoy. Chau, maestro.





http://www.pagina12.com.ar/


*La imagen no pertenece a la nota publicada.-

                                                               aportes en la crisis.-

EL HISTORIADOR QUE ENTRÓ EN LA HISTORIA Por Silvina Friera



“Toda mi vida fue afectada por la política. Fui antiperonista casi como un destino; no es que lo eligiera, ahí caí y afronté las consecuencias. Nunca se me ocurrió hacer otra cosa. Pero en algún momento eso empezó a aburrirme, y afuera se hacía incomprensible que todos, peronistas y antiperonistas, se calentaran tanto por cosas que desde el exterior no se veía por qué eran tan importantes.”
Tulio Halperin Donghi




Imagen: Bernardino AvilaE

EL PAIS › TULIO HALPERIN DONGHI MURIO AYER A LOS 88 AÑOS

Se fue una parte de la Historia



Fue uno de los historiadores argentinos más destacados de las últimas cuatro décadas. Renunció a su cátedra por su oposición a la dictadura de Juan Carlos Onganía y se exilió en Estados Unidos. “Fui antiperonista casi como un destino; no es que lo eligiera”, se definió él mismo.

Por Silvina Friera


El caballero de la historia argentina, menudo como un soplo, supo que la faena del historiador es inexorablemente política. Que nadie puede estudiar la Revolución Francesa o la Revolución Rusa como si estuviera investigando la vida de las hormigas o de las abejas. “Toda mi vida fue afectada por la política. Fui antiperonista casi como un destino; no es que lo eligiera, ahí caí y afronté las consecuencias. Nunca se me ocurrió hacer otra cosa. Pero en algún momento eso empezó a aburrirme, y afuera se hacía incomprensible que todos, peronistas y antiperonistas, se calentaran tanto por cosas que desde el exterior no se veía por qué eran tan importantes.” Tulio Halperin Donghi, uno de los historiadores argentinos más destacados de las últimas cuatro décadas, murió ayer a los 88 años, informaron desde la editorial Siglo XXI. “No sólo perdemos al autor de una obra excepcional, dueño de un pensamiento sagaz, irónico e imposible de reducir a cualquier tipo de esquematismo, inspirador de tantos autores más jóvenes, sino también a una persona que acompañó desde sus inicios nuestro proyecto editorial, tanto en México como en la Argentina –afirmó el editor Carlos Díaz a través de un comunicado–. En 1957, Arnaldo Orfila Reynal, fundador de Siglo XXI y gran amigo de Tulio, le encargó un libro, que terminó siendo nada menos que Revolución y guerra, una de sus obras fundamentales, publicada por primera vez en 1972.”


En la antología Discutir Halperin (El cielo por asalto, 1997), en la que un grupo de historiadores e intelectuales reflexionan acerca de las contribuciones del autor de Una nación para el desierto argentino (1982) a la historia argentina, Ignacio Lewckowicz intentaba definir su complejo objeto de estudio. “¿Quién es Halperin? El agudo historiador que supo penetrar en habitaciones secretas del archivo. El emigrado que en la distancia alcanza una lucidez triste y serena. El elegante animador de veladas selectas. El tenaz antihéroe moderno, convertido por ello en héroe posmoderno. El oráculo que –en irónico enigma– enuncia la verdad para quien sepa la cifra [...] El delicado equilibrio entre dandismo y nihilismo. El viejo gorila.” Halperin Donghi nació en Buenos Aires el 27 de octubre de 1926. Aunque empezó estudiando química, pronto abandonó sus estudios por la historia. Cursó en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales en Buenos Aires (1950) y en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), entre 1952 y 1954. Se graduó de abogado (en 1952), profesor en Historia (1954) y doctor en Filosofía y Letras (1955).

En 1960 Halperin fue becado por la Comisión Nacional de Investigaciones Científicas y viajó a Londres para estudiar las relaciones económicas entre Argentina e Inglaterra en el siglo XIX. También estudió en la Universidad de Turín y en la Ecole Pratique des Hautes Etudes de París. José Luis Romero y el francés Fernand Braudel fueron figuras decisivas en su formación. “En cuanto a historia argentina, mi primer maestro es uno considerado muy malo: Vicente Fidel López, cuya historia leí, como si fuera una novela, en las vacaciones antes de entrar en el colegio secundario”, recordaba el historiador. Ya su primer libro publicado, El pensamiento de Echeverría (1951), abrió una línea novedosa de reflexión sobre la figura del intelectual y el trabajo historiográfico en América latina. Ejerció la docencia en la Universidad de La Plata y en la de Buenos Aires hasta 1966. Ese año renunció a su cátedra por su oposición a la dictadura de Juan Carlos Onganía (1966-1970) y se exilió en los Estados Unidos, donde desde 1971 fue profesor en la Universidad de California, Berkeley.

La vuelta de la democracia implicó el regreso de Halperin Donghi a la docencia en las universidades argentinas. Recibió el Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Luján (1992) y de la Universidad Nacional de Córdoba (1993) y dos Premio Konex de Platino a las Letras en la disciplina Historia en 1994 y 2004, por mencionar un par de reconocimientos. Entre sus principales libros se destacan El revisionismo histórico argentino (1970), El ocaso del orden colonial en Hispanoamérica (1978), Guerra y finanzas en los orígenes del Estado argentino (1791-1850) (1982), José Hernández y sus mundos (1985), De la revolución de la independencia a la confederación rosista (1987), La democracia de masas (1991), La larga agonía de la Argentina peronista (1994), La república imposible (2004), El revisionismo histórico argentino como visión decadentista de la historia nacional (2005) y Son memorias (2008) y el último libro que publicó este año, El enigma Belgrano. Un héroe para nuestro tiempo, un trabajo en el que postula una serie de claroscuros que retratan al prócer más venerado por la historiografía como un hombre escindido entre las expectativas depositadas en él y su capacidad para estar a la altura de las circunstancias. Una semblanza no exenta de polémica, que se lee a contrapelo de la versión que presenta a Belgrano como un emblema de virtudes cívicas. “En la memoria argentina Belgrano es el único entre los personajes venerados como Padres de la Patria cuyo derecho a ser tenido por tal no ha sido impugnado por una comunidad historiadora que, lejos de pasar por alto los reveses, que en su breve carrera abundaron más que los éxitos, ha venido explicándolos a partir de limitaciones de las que ha levantado un cada vez más minucioso inventario”, planteaba el historiador.

La unanimidad es el sueño de los autoritarios camuflados de demócratas. Halperin Donghi ponía el cuerpo en la polémica y podía ser –y muchas veces lo fue– políticamente incorrecto. Norberto Galasso lo criticó porque en La democracia de masas relativizó los bombardeos a la Plaza de Mayo en junio de 1955. Su profusa obra seguirá siendo leída en el sentido de que toda lectura es un acto de interpretación intensa, no exenta de entreveros y equívocos. Una anécdota que contaba tal vez pueda sintetizar los problemas que enfrentan aquellos que andan con las manos en la masa de la historia: “Una vez le oí decir a Juan Carlos Garavaglia que escribir historia es como andar en bicicleta, en cuanto a que apenas uno se pregunta cómo puede avanzar en un mundo de tres dimensiones sostenido en ese ridículo aparato bidimensional lo primero que descubre es que ya no puede”.




http://www.pagina12.com.ar/

LAS FAMILIAS OBRERAS DESPEDIDAS DE LEAR SIGUEN EN LA CALLE (AW)





Movimiento Obrero Sindicales BS.AS: GENERAL PACHECO
Jueves, 13 de Noviembre de 2014 21:38
BS.AS: GENERAL PACHECO 



Las familias 
obreras despedidas 
de Lear siguen 
en la calle





(AW) La nueva concentración será mañana a las 5 a. m. frente a a la empresa (colectora Panamericana KM 31.375), por la reincorporación de los despedidos y las condiciones de trabajo dentro de la autopartista. Convocan a todas las organizaciones y comisiones internas independientes de la burocracia para enfrentar, conjuntamente los ataques que sufren diariamente los trabajadores.



(13/11/2014) 

La asamblea de los despedidos de Lear resolvió esta nueva medida de lucha para exigir la reincorporación de todos los despedidos, para repudiar la represión y para denunciar que la patronal, con el anuncio de los turnos rotativos, ha demostrado que el plan de Lear con los despidos era avanzar en flexibilizar las condiciones de trabajo. Rechazaremos también el intento de expulsión de los delegados de Lear por parte del SMATA en el congreso que hará el 19 de noviembre. Por esto, hemos convocado a todas las organizaciones solidarias con nuestra lucha a sumarse el viernes a esta concentración por la mañana frente a la fábrica.


Tenemos el objetivo también de lograr un encuentro unitario de todas las internas, sindicatos, seccionales, delegados, luchadores y organizaciones que sea independiente de las direcciones sindicales y que sirva para poder enfrentar juntos los ataques que sufrimos.

Contacto:

Rubén Matu (delegado): 155-141-1868

Silvio Fanti (delegado): 156-803-9888


http://www.agenciawalsh.org/



Aclaración: La presente nota, nos llega en el día de la fecha, no obstante haber pasado ya la convocatoria, la publicamos lo mismo por su contenido solidario y de lucha.

aportes en la crisis.-



viernes, 14 de noviembre de 2014

EL MEDIO PELO EN LA SOCIEDAD ARGENTINA (Apuntes para una sociología nacional) / Arturo Jauretche




Hemos querido realizar este sencillo homenaje con un texto completo, que por su calidad y volumen preferimos difundir directamente, sin otras configuraciones... De allí, que buscamos el enlace que nos permitiera entregar al lector lo mejor de Don Arturo Jauretche en la red. Destacamos el trabajo del sitio web al que hemos recurrido para esta publicación, en ocasión del 113º natalicio de unos de los más grandes pensadores contemporáneos nacionales, como fuese  Don Arturo... Nos referimos a elortiba.org que podrán consultar ingresando en el siguiente link http://www.elortiba.org/ , particularmente, a sus cuadernos de la memoria, los que sugerimos acceder para una apropiada lectura y conocimiento.-

aportes en la crisis.-

Homenaje

A 113 años de su natalicio

1901 - 13 de noviembre - 2014



"(...) Se confundió civilización con cultura, como en la escuela se sigue confundiendo instrucción con educación. La idea no fue desarrollar América según América, incorporando los elementos de la civilización moderna; enriquecer la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quién abona el terreno donde crece el árbol. Se intentó crear Europa en América, trasplantando el árbol y destruyendo al indígena que podía ser un obstáculo al mismo para su crecimiento según Europa, y no según América"


Arturo Jauretche







EL MEDIO PELO EN LA SOCIEDAD ARGENTINA 
(Apuntes para una sociología nacional)

PARTE 1 DE 3

RESEÑA DE CONTRATAPA


Nacido con el siglo, Arturo Jauretche es uno de los testigos más sagaces que tiene el país desde los últimos cuarenta años. Soldado en la revolución del 33 en El Paso de los Libres, poeta que cantó esa patriada, fundador de FORJA, acuñador de felices expresiones incorporadas al lenguaje popular de la política, pensador y fecundador de ideas en una Argentina esterilizada por la oligarquía, Jauretche, a la edad en que los hombres se tornan cautelosos y prudentes, sigue empeñado en demoler los mitos que perturban la comprensión de la Argentina real.
Con su estilo coloquial, que alguno dirá plebeyo, nutrido en las vertientes más profundas del idioma hablado por los argentinos, resultó, sin proponérselo, un escritor clásico, quizá el último clásico argentino creador de una literatura política que se creía extinguida y cuya filiación habría que buscarla en Balestra, Mansilla y Sarmiento.
Así lo ven las últimas generaciones de argentinos para quienes es el maestro; en este entendimiento los más diversos matices del pensamiento político nacional rodearon su persona en un homenaje reciente, cuya trascendencia previsible, lo transformó en un acontecimiento nacional.
Este sello editorial, al presentar hoy El medio pelo en la Sociedad Argentina (Apuntes para una sociología nacional), siente la honda satisfacción de hacerlo con un autor cuya voz ha tenido siempre particular resonancia en todos los medios de la vida nacional. A las formas de la sociología académica, opone Jauretche una visión sociológica nacida de la vasta experiencia personal y de su percepción de un sector social del país que no había sido debidamente estudiado. Su sonrisa es filosa y piadosa a la vez y lo contagioso de su humor vital no es una de sus menores virtudes como escritor.


EL MEDIO PELO en la Sociedad Argentina

(Apuntes para una sociología nacional)

A. PEÑA LILLO, Editor

OBRAS DEL MISMO AUTOR

El Paso de los Libres. Prólogo de Jorge Luis Borges Buenos Aires 1934.
El Paso de los Libres. Segunda edición. Prólogo de Jorge Abelardo Ramos. Ediciones Coyoacán, Buenos Aires 1960.
El Plan Prebisch. Retorno al coloniaje. Ediciones "El 45", Buenos Aires 1955.
Los Profetas del Odio. Ediciones Trafac, Buenos Aires, 1957.
Los Profetas del Odio. Segunda edición. Ediciones Trafac, 1957.
Ejército y Política. Suplemento de la Revista "QUE", Buenos Aires, 1958.
Política Nacional y Revisionismo Histórico.Colección La Siringa. A Peña Lillo editor. Buenos Aires 1959.
Prosa de Hacha y Tiza. Ediciones Coyoacán, Buenos Aires 1960. 
Forja y la Década Infame. Ediciones Coyoacán, Buenos Aires 1962. 
Filo, Contrafilo y Punta. Ediciones Pampa y Cielo, Buenos Aires, 1964.

1ª. Edición Noviembre 1966 ; 2ª. Edición Diciembre 1966; 3ª. Edición Diciembre 1966; 4ª. Edición Enero 1967.

Impreso en la Argentina. Se terminó de imprimir la presente edición en los Talleres Gráficos ORESTES S.R.L, Gascón 274, Capital Federal, en el mes de Febrero de 1967.


Arturo Jauretche - Estatuto legal del coloniaje


Indice general
Advertencia preliminar 
CAPÍTULO I - El marco económico de lo social
CAPÍTULO II - La sociedad tradicional
CAPÍTULO III - Desarraigo de la clase alta
CAPÍTULO IV - La crisis de la sociedad tradicional
CAPÍTULO V - La sociedad urbana se modifica
CAPÍTULO VI - La Sociedad y los límites de la "Patria Chica"
CAPÍTULO VII - Una escritora de "medio pelo" para lectores de "medio pelo"
CAPÍTULO VIII - Las clases medias, la nueva burguesía y la aparición del "medio pelo" 
CAPÍTULO IX - La partida de nacimiento del "medio pelo"
CAPÍTULO X - La composición social del "medio pelo. Permeabilidad y filtro 
CAPÍTULO XI - Las pautas del "medio pelo" 
Conclusiones 
Apéndice


Clickear sobre el título para ingresar y leer:

Indice de la parte 1




Indice de la parte 2

CAPÍTULO VI - La Sociedad y los límites de la "Patria Chica"
CAPÍTULO VII - Una escritora de "medio pelo" para lectores de "medio pelo"
CAPÍTULO VIII - Las clases medias, la nueva burguesía y la aparición del "medio pelo



Indice de la parte 3

jueves, 13 de noviembre de 2014

ATILIO BORÓN: "EEUU BUSCARÁ EXPANDIR SUS BASES MILITARES EN AMÉRICA LATINA"



Atilio Borón: “EEUU buscará expandir sus bases militares en América Latina”


noviembre 12  -  00:01 / 2014

El sociólogo y politólogo Atilio Borón analizó en L’Ombelico del Mondo, programa internacional de Radionauta, los resultados de las elecciones de medio término en Estados Unidos. Allí puntualizó las proyecciones de la política norteamericana hacia América Latina.

- Luego de las elecciones de medio término en Estados Unidos donde los republicanos se impusieron tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado ¿qué se viene en cuanto a la relación de ese país con América Latina?

– Creo que no va a haber grandes cambios en relación a América Latina. Los cambios que pueden ser más significativos directamente van a depender de iniciativas del presidente más que de decisiones que tome el Congreso.

Se ha especulado mucho de que va a haber una influencia mayor de los fondos buitres porque han financiado la campaña de los republicanos. Eso puede ser pero a mi personalmente no me parece que vaya a ocurrir.

En general cuando uno mira el largo plazo, es decir desde fines de la Segunda Guerra Mundial (1945) para acá, cambios en la administración o la composición del Congreso no han modificado la línea que tradicionalmente Estados Unidos tiene hacia América Latina. De manera tal que no habría ninguna razón para pensar que ahora va a haber una transformación muy significativa.

- La población hispana le dio la espalda a los demócratas. Hay que tener en cuenta que nunca se hizo la reforma migratoria y, al mismo tiempo, han votado a quienes se oponen a la presencia de latinoamericanos en Estados Unidos ¿Cómo se puede leer esto?

– Es producto de la gran desilusión que produjo el gobierno de Barack Obama porque no avanzó en la reforma migratoria. Es cierto que el Congreso no la acompañó pero también es cierto que podría haber forzado la mano tomando algunas decisiones que están en su abanico de atribuciones presidenciales y no lo hizo. Prefirió sacar las cosas con un acuerdo con los conservadores y eso no llegó nunca.

El resultado de todo eso es que los electores latinos vieron que no valía la pena preocuparse demasiado por ir a votar. Nada había cambiado, Obama no había cumplido con su promesa y de alguna manera lo dejaron abandonado.

Esto es culpa de Obama más que de los electores. Él tendría que haber sido mucho más enérgico en avanzar en ese tema y no lo hizo. La conducta de los electores latinos me parece absolutamente razonable tal como se dieron las cosas.

- La agenda republicana tiene mucho que ver con los intereses de transnacionales, multinacionales pero también con la industria armamentista de Estados Unidos y en eso América Latina tiene algo que decir. Sobre todo respecto a la cantidad de bases militares que hay en nuestro continente. ¿Puede haber un rearme de Estados Unidos en América Latina en los próximos años?

– Creo que la intención está. Van a tratar de ver si pueden expandir las bases militares. Les interesa mucho cerrar el tema del control de acuífero guaraní para lo cual necesitarían una base o en la triple frontera o un poco más al sur. En Chaco o preferentemente en la zona de los Esteros del Iberá.

Pero eso depende mucho de nuestros gobiernos. Tenemos que dar por descontada la intención de los Estados Unidos de instalar más bases en la región. Porque para ellos América Latina, más allá del discurso oficial que es muy mentiroso, es por lejos la región más importante del mundo.

Por eso es que América Latina siempre tuvo la primera doctrina de exterior del planeta; el primero comando de las fuerzas armadas de los Estados Unidos fuera de su territorio se estableció en América Latina; el primer tratado para contener la expansión soviética, usando las palabras de aquella época, fue el tratado que se forjó con los latinoamericanos: el famoso Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) de 1947.

Les importaba mucho más preservar América Latina de la posible influencia soviética que Europa. Porque el tratado con Europa lo hacen recién en 1949 y ahí es donde se crea la OTAN. O sea que esta región les interesa muchísimo pero va a depender mucho de los gobiernos del área que esta influencia pueda llegar a manifestarse o no.

Personalmente creo que con los resultados que hubo en Brasil, lo que va a venir en Uruguay y cualquiera que sea el resultado futuro de la Argentina, es poco probable que en esta parte de Sudamérica haya una ampliación de las bases militares.

Pero el gobierno de Perú ha sido muy servicial en ese sentido permitiendo la instalación de alrededor de diez bases militares en ese territorio. Es probable que en Chile se instale alguna base más. Por supuesto en Colombia está todo preparado para expandir el número de bases militares pero no en el litoral atlántico de Sudamérica.






Notas


Fuente: http://notas.org.ar/

martes, 11 de noviembre de 2014

ROCA: CELEBRAR... QUÉ?


A 100 años de la muerte de Julio A. Roca se realizaron una serie de artículos sobre su personalidad pública, motivando los mismos la controversia y el debate, en donde -como dice Di Meglio: "...se lo propone como la gran figura a homenajear de nuestra historia"- en este sentido, ofrecemos algunas de las notas que surgieron en respuesta, para su apreciación y posterior análisis.-


aportes en la crisis.-