martes, 17 de marzo de 2015

"MANIFIESTO DE BUENOS AIRES POR LA EMANCIPACIÓN Y LA IGUALDAD" / FORO INTERNACIONAL





“Manifiesto de Buenos Aires por la Emancipación y la Igualdad” 



Reunidos en Buenos Aires, los días 12, 13 y 14 de marzo de 2015, en el marco del Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad, realizado en el ámbito del Teatro Nacional Cervantes de esta ciudad, referentes políticos, sociales e intelectuales que suscriben, provenientes de 17 países de América y Europa, desean expresar su compromiso público y mundial con las luchas sociales y políticas que en este momento anida la humanidad en aras de construir un destino mejor para nuestros pueblos.

Estamos viviendo una época histórica en la que se cruzan experiencias políticas que iniciaron en los últimos años una profunda revisión crítica de la hegemonía neoliberal. Un aire fresco de renovación, aquí y allá, que intenta recuperar las tradiciones emancipatorias e igualitaristas, abriendo líneas de diálogo entre las dos márgenes del Atlántico. Se trata de lenguajes y prácticas que emergen de la especificidad de sociedades que buscan escapar de quienes sostienen el fin de la historia y la muerte de las ideologías. Se trata de movimientos políticos y culturales que se resisten a la ampliación de una lógica de la desigualdad fundada en la dominación del poder financiero global. Pero estas experiencias políticas saben de las oportunidades y los peligros de este momento, saben de los enormes desafíos y conocen también los riesgos de expansión de una nueva ola reaccionaria.

Latinoamérica, por un lado, con los gobiernos populares y progresistas que comenzó su camino a principios de siglo, tuvo uno de sus momentos clave hace una década, cuando cuatro presidentes de América del Sur se dieron la mano para decirle no al atropello de quienes pregonan el libre comercio mientras protegen con furia a un puñado de corporaciones y saquean las soberanías nacionales. Allí comenzó un ciclo político que todavía desafía el tiempo, contra viento y marea.

Europa, por el otro, ha comenzado a cuestionarse en los últimos años la imposición de brutales planes de ajuste asociados al desmontaje del Estado de Bienestar, y países que ayer ingresaban a mercados comunes con la promesa de una solidaridad continental, de beneficios para el progreso humano, se han encontrado, a la vuelta de la esquina, con la destrucción de sus economías, el aumento del desempleo y la intemperie social de sus jóvenes. Buscan un camino alternativo, un punto de inflexión que tuerza la correlación de fuerzas.
La polarización entre una concepción mercantil de la sociedad que solo admite consumidores desiguales y una concepción democrática que supone ciudadanos sujetos de derechos fue y es una disputa en el campo teórico y en el campo de la política, fue y es una lucha civilizatoria. Construir una alternativa al modelo neoliberal supone la reconstrucción del Estado y su carácter imprescindible como sostén de los derechos sociales, la promoción de formas autogestionadas de producción, la función social de los bancos públicos, las políticas inclusivas en salud, educación y vivienda. El Estado y las comunidades deben volver a ser instrumentos de universalización de derechos, de construcción de ciudadanía, de hegemonía de los intereses públicos por sobre los mercantiles. Nuevas alternativas de expansión democrática deben ser reconocidas en el camino de una humanidad que necesita romper ataduras en su búsqueda de nuevas formas de convivencia entre los seres humanos, y con la naturaleza en todas sus expresiones vitales.

Los problemas que estamos tratando son a escala planetaria. Se trata de un mundo sumergido en guerras injustas, con poblaciones pauperizadas y formas irracionales del capitalismo, que imponen la necesidad de redefinir los alcances de un nuevo ideario humanista capaz de recoger los mejores legados emancipatorios, libertarios, populares e igualitaristas; de un diálogo intenso entre las tradiciones latinoamericanas y su profundidad histórica, por un lado, con las historias singulares de los países mediterráneos dispuestos a emprender la larga tarea de redefinir a Europa, por el otro.

Una América Latina orgullosa de su indigenismo autorrenovado, de los movimientos campesinos, delos trabajadores organizados, y de los jóvenes que intentan salir del vacío en serie de la industria cultural. Una Europa obligada a descolonizar su mirada y abonar el surgimiento de procesos políticos y culturales que reivindiquen ser aquella tierra en donde se gestaron los derechos universales del hombre, las ideas de la emancipación, la libertad y la igualdad, que siguen insistiendo en el interior de un mundo injusto, junto con la creación de los movimientos sociales más avanzados.

Por todo esto, quienes suscribimos este Manifiesto de Buenos Aires por la Emancipación y la Igualdad, entendemos impostergable definir una serie de prioridades que deberán guiar el ideario social y político de nuestros pueblos y sus líderes en los próximos años, y que pueden resumirse en estos principios:

1. Reivindicar la política y los partidos políticos, sindicatos, poderes comunales y otras organizaciones populares, sociales y ciudadanas de cada país y de cada región, como el ámbito y los canales primordiales que fundan una democracia participativa universal, única garantía para la expresión cabal y representativa de los derechos y la voluntad de miles de millones de ciudadanos anónimos.

2. Repudiar enérgicamente los intentos destituyentes por parte de los países poderosos, asociados a empresas multinacionales y a grandes medios de comunicación, que cotidianamente horadan la legitimidad tanto de los gobiernos populares y progresistas de América Latina como de los nuevos movimientos políticos y gobiernos transformadores que proponen el cambio social en Europa.

3. Establecer límites eficaces frente al poder infinito del capital financiero, los fondos buitres y las instituciones de crédito dominadas por las grandes potencias, a través de mecanismos multilaterales de negociación que respeten las soberanías nacionales, expresen la igualdad de posibilidades de los pueblos y garanticen tratos justos, igualitarios y sustentables que no provoquen el ahogo presupuestario y la consecuente exclusión social de millones de personas.

4. Generar formas económicas de producción cooperativas, autogestionadas, solidarias y sustentables, que promuevan una mejor distribución de la renta; mecanismos de copartipación obrera y empresaria en las ganancias, sistemas regulados de paritarias libres entre el capital y el trabajo, protección social pública para jubilados y desempleados, así como el estímulo de una explotación de la tierra y los recursos naturales que respete tanto la soberanía y el desarrollo económico de los países como su carácter no renovable.

5. Defender por todos los medios políticos, institucionales y académicos la soberanía política, cultural y económica de todos y cada de los pueblos latinoamericanos y europeos que luchan por su dignidad, promoviendo espacios de encuentro entre los representantes legítimos de los estudiantes, los trabajadores, los movimientos sociales, los colectivos en favor de los derechos de la mujer, los pueblos originarios, la diversidad sexual, y de todas aquellas organizaciones que enfrentan a los poderes dominantes en defensa y ampliación de sus derechos sociales y políticos.

6. Realizar una crítica abierta y permanente del contenido y del régimen de propiedad de los medios masivos de comunicación que, en el presente mundial, se han convertido en redes globales de desinformación, difamación pública y tergiversación de toda temática social, económica y cultural que afecte sus intereses corporativos, cumpliendo un rol político injuriante de la dignidad de las poblaciones desfavorecidas y los movimientos sociales y políticos que intentan representarlas. En tal sentido, se reafirma una vez más tanto la necesidad estratégica de regulaciones antimonopólicas en el mundo empresario de la prensa gráfica, audiovisual y digital, como el fortalecimiento de los sistemas públicos y comunitarios de comunicación, y el carácter impostergable de una crítica cultural de los abusos sociales que producen la industria cultural y la sociedad de espectáculo.



Teatro Nacional Cervantes, Buenos Aires, 14 de marzo de 2015.-



http://foros.cultura.gob.ar/

http://www.paginapopular.net/manifiesto-de-buenos-aires-por-la-emancipacion-y-la-igualdad/

EL "MANIFIESTO DE BUENOS AIRES": APORTES PARA UN DEBATE por Atilio Borón




El “Manifiesto de Buenos Aires”: aportes para un debate

Por Atilio Borón | Martes, 17/03/2015 04:47 PM |


Convocado por el Ministerio de Cultura de la Argentina entre los días 12 y 14 de marzo sesionó en Buenos Aires el Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad. Este evento contó con la presencia de destacados representantes del pensamiento y la militancia contestataria, entre los que sobresalían Noam Chomsky, Gianni Vattimo, Ignacio Ramonet, Iñigo Errejón, Álvaro García Linera, Piedad Córdoba, Leonardo Boff, Camila Vallejo, Nidia López y muchos más. Desgraciadamente, los intelectuales de izquierda, socialistas o marxistas de la Argentina no fueron invitados a participar en los debates. Unos pocos, muy pocos, fueron distinguidos con una invitación para concurrir al local en donde se desarrollaban las actividades, el bello Teatro Nacional Cervantes, y así poder escuchar a los ponentes, pero nada más. Al concluir, el 14 de marzo, el Foro dio a conocer un documento denominado Manifiesto de Buenos Aires, que ofrece una reflexión medular pero sumamente abstracta sobre el clima ideológico-político que se instala en Nuestra América a comienzos de este siglo y su proyección sobre algunos países europeos como Grecia, España y Portugal. Pese a la riqueza de las experiencias volcadas a lo largo de los tres días del Foro, el Manifiesto se despega llamativamente de ellas al plasmar un etéreo documento -al estilo de los que a lo largo de estos años produjeran los intelectuales kirchneristas de Carta Abierta- más apto para suscitar ardorosos debates en un seminario doctoral sobre las novedades de la escena política contemporánea o el papel del “giro lingüístico” en la teoría política que para suministrar instrumentos de análisis para la elaboración de la estrategia y táctica de las fuerzas sociales que luchan contra el holocausto neoliberal y la recargada agresividad del imperialismo norteamericano. Esto es así debido a la asombrosa ausencia de cualquier referencia concreta en el Manifiesto a la situación imperante en los países cuyos representantes tuvieron la posibilidad de intervenir en las deliberaciones.




En una coyuntura como la que hoy marca a fuego a Latinoamérica y el Caribe, y dada la brutal agresión que está sufriendo entre nosotros la República Bolivariana de Venezuela, el documento se despliega sin hacer absolutamente ninguna mención a la ofensiva destituyente y al golpismo en tiempo real en curso en la patria de Bolívar y Chávez, bajo la dirección general de la Casa Blanca. Tampoco hace un llamado para convocar a una solidaridad militante en defensa de la Revolución Bolivariana y para poner fin a más de medio siglo de bloqueo integral en contra de Cuba, repudiando al mismo tiempo la artimaña de Washington de ofrecer la zanahoria a la isla caribeña y pegar con el garrote a Venezuela. Tampoco se alude en el texto al ominoso proceso de fascistización que avanza con inusitada fuerza en Brasil y que el pasado domingo sobrepasara antiguas cotas; o a la ofensiva destituyente en marcha en la Argentina con el monopolio mediático y el poder judicial como arietes; o a las perspectivas de una “restauración conservadora” tal como la denunciara con nombre y apellido el presidente Correa en varios países del área; o a la imparable expansión de las bases militares norteamericanas, cerca de ochenta ya, instaladas en casi todos los países del área y que más pronto que tarde entrarán en acción; o al nefasto papel jugado por la “troika” (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) en la violenta implementación del ajuste neoliberal en Europa. Se habla, eso sí, de la necesidad de criticar el contenido y el régimen de propiedad de los medios de comunicación, pero nada se dice de la persecución lanzada por Estados Unidos contra Julian Assange, Edward Snowden y el soldado Bradley Manning por revelar los siniestros entretelones del poder imperial y las turbias relaciones de éste con sus vasallos vernáculos en la región; o del asesinato de tres periodistas de Guatemala durante la misma semana en que se reunía el Foro y las decenas de mujeres y hombres de prensa acribillados por el paramilitarismo en Honduras, México y Brasil, entre los casos más lacerantes. ¡Ya son 670 los periodistas asesinados en América Latina y el Caribe en los últimos 20 años como parte de la contraofensiva de la derecha apañada por los Estados Unidos!, y esa matanza no debe ser dejada en las sombras. 

El Manifiesto exhorta a defender a los pueblos que luchan por su dignidad pero las luchas de los pueblos originarios y el campesinado contra la “acumulación por desposesión” (Harvey) producida por la gran minería, el agronegocio, la salvaje explotación de los hidrocarburos así como la masacre de Ayotzinapa y las decenas de miles de muertos y desaparecidos en México como producto del mal llamado “combate al narcotráfico” no encuentran eco en el Manifiesto. Tampoco hay referencia alguna a la insurgencia del jijhadismo en Europa y Medio Oriente, y el crucial papel de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel en la creación de esos monstruos que ahora escaparon de su control y bañan en sangre pueblos enteros. Se repudian “enérgicamente los intentos destituyentes por parte de los países poderosos” (sic), pero sin subrayar el siniestro papel que Estados Unidos viene desempeñando en Nuestra América desde 1823 en adelante. Porque, ¿qué otro “país poderoso” ha desestabilizado a gobiernos democráticos y de izquierda en la región, o producido golpes de estado, o asesinado –o intentado hacerlo- a grandes líderes políticos latinoamericanos? ¿Qué “país poderoso” pergeñó una operación tan criminal y monstruosa como el Plan Cóndor? Estos silencios y el refugio en una nebulosa conceptual de un documento con las características conscientizadoras y movilizadoras que debe tener un Manifiesto (y no está demás recordar aquí la pasión por lo concreto, por el “aquí y ahora” del Manifiesto Comunista) conspira contra su eficacia como un instrumento de lucha en la batalla de ideas y en la disputa por el poder. Un Manifiesto por la Emancipación y la Igualdad en donde términos cruciales como “imperialismo”, “explotación”, “golpe de estado”, “socialismo”, “revolución”, “reforma”, “clases sociales” brillen por su ausencia y que cuando se habla del “capitalismo” (una sola vez en el texto) sea para denunciar sus “formas irracionales” (sin decir cuáles serían las “racionales”) difícilmente podrá convertirse en un movilizador de conciencias, en un instrumento útil para luchar por la emancipación y la igualdad, ni en Nuestra América ni en Europa.

Una lástima, porque se perdió una gran oportunidad de producir no ya otro Manifiesto como el que escribieran Marx y Engels, o algo más o menos similar (en cuanto a sus intenciones) a la Segunda Declaración de La Habana, que es lo que necesitan los pueblos que pugnan por construir un mundo mejor, un mundo resueltamente anticapitalista y poscapitalista y no sólo posneoliberal, porque con esto solo no alcanza. Hacen falta documentos como aquellos, que llamen las cosas por su nombre y que combinen la razón analítica del marxismo -que permite llegar al fondo de la cuestión si de comprender y superar al capitalismo se trata- con la pasión imprescindible para encarar una epopeya histórica de tal envergadura. De lo contrario, en tiempos como los que corren, existe el peligro que escritos como el Manifiesto de Buenos Aires, terminen, pese a su elegancia conceptual y su relumbre académico, en el desván de las ideas infecundas, condenadas al olvido por su incapacidad para suscitar el entusiasmo y la activación de las clases y capas explotadas y contribuir a la mejor comprensión de los desafíos que tienen que enfrentar y los enemigos concretos que tendrán que derrotar si quieren hacer realidad sus ansias emancipatorias y el advenimiento del reino de la igualdad.​



http://www.aporrea.org/

domingo, 15 de marzo de 2015

UNA VISITA A LA ISLA DE LOS SILENCIOS Por Alejandra Dandan





EL PAIS › EL ALLANAMIENTO AL CAMPO DE CONCENTRACION DE LA ESMA EN EL DELTA

Una visita a la isla de los silencios

En 1979, la isla fue usada para llevar prisioneros que había que esconder por la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Denunciada desde la democracia, fue ubicada por sus sobrevivientes y recién ahora, tras más de treinta años, finalmente inspeccionada por la Justicia.


Por Alejandra Dandan


El apostadero de Prefectura de San Fernando aparece al borde de la costa, contra el fondo de un camino de tierra. De a poco llega un fiscal, los abogados de las querellas y los defensores de los marinos de la Escuela de Mecánica de la Armada. Un prefecto toma nota de los nombres. Hay veinte lugares disponibles. Luego van llegando siete sobrevivientes del centro clandestino. Todos suben a bordo de una embarcación para hacer el recorrido de tres horas que los sobrevivientes hicieron encapuchados y engrillados, más de treinta y cinco años atrás. “¡Lancha rara era esa! –dice uno de los siete, Víctor Basterra–. ¡Mas que lancha, era un lanchón! Nos habían tirado una lona encima, siempre con capucha, pero la lona era para que no nos viera la gente.”

El viaje es hacia la isla El Silencio, ubicada en la segunda sección del Delta en la localidad de San Fernando, donde funcionó transitoriamente un centro clandestino de detención. Entre agosto y septiembre de 1979, el GT3.3.2 llevó ahí a unos 40 prisioneros para esconderlos durante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a la ESMA. La isla fue numerosas veces denunciada. Lo hicieron los sobrevivientes y el CELS, que documentó la relación del predio con el Arzobispado de Buenos Aires y la venta de la isla al GT de la ESMA. En los ’80, casi a tientas, un grupo de sobrevivientes logró encontrar finalmente su ubicación, pero la Justicia tardó treinta años en hacer algo. Recién la allanó en 2013, y lo más sorprendente para quienes estuvieron en uno y otro momento fue que todo estaba como en 1979, como congelado en el tiempo. Hallaron la piedra de afilar machetes, un buggy derruido, un mueble de cocina y la cocina económica. La isla pasó por varias manos desde aquel momento. La Justicia investiga las trasferencias. Sobre la isla pesa una orden de no innovar y un pedido de los sobrevivientes para que se expropie. La semana pasada, el TOF 5 a cargo del juicio oral de la ESMA hizo una inspección ocular. Hacia allí fue el barco.

“Siempre hemos declarado la existencia de la isla”, dice durante el viaje Enrique “Cachito” Fukman. “La primera vez que se hizo algo fue hace dos años. Por eso preguntamos cuáles son los motivos por los que la Justicia en estos treinta años nunca allanó. Lo que pensamos es que tiene que ver porque obviamente está involucrada la Iglesia en toda esta situación: al haber sido una isla de la curia, aclaremos que en la década del ’60, a esta isla, venía (Antonio) Caggiano por ejemplo que era el Arzobispo de Buenos Aires. Se hacían almuerzos con los seminaristas. Con esto estamos diciendo que por acá pasaba la cúpula del Episcopado.”

En el viaje, se van presentando otros que viajaron a la isla en distintos momentos de 1979. Hay dos de la “perrada”, Alfredo Ayala “Mantecol” y Leonardo “Bichi” Martínez, parte de los detenidos obligados a hacer tareas de mantenimiento en la ESMA y en estructuras satélites, como estas casas operativas o en las robadas y revendidas para el saqueo. Hay tres que fueron asignados al “trabajo esclavo”: Fukman, el “Sueco” Carlos Lordkipanidse y Angel “Taita” Strasseri. Y hay dos “capuchas”, Víctor Basterra y Osvaldo Barros, dos de los 15 a 20 detenidos-desaparecidos que permanecían encapuchados, engrillados y hacinados abajo de la Casa Chica de la isla. Era en una estructura construida entre los pilotes, con paredes de barro, donde la mayoría pasaba los días tirados en lonas sobre el suelo de tierra.

“Antes de la venta, esta isla se la dieron a (el cura Emilio) Graselli, que era el que ya la estaba administrando. Casi podríamos decir que fue un armado previo para hacer el negocio con la Armada: porque se la vende a la Armada en una venta fraudulenta. El GT la compra, no a nombre de ninguno de ellos sino usando los documentos de (Marcelo Camilo) Hernández, que era un secuestrado que había sido liberado y estaba en el exterior. Entonces la compra era fraudulenta. Y Graselli sabía.”

La mayor parte de los sobrevivientes viaja ahora en cubierta. Basterra cada tanto se para, da vueltas. Son casi las once de la mañana y el sol es fuerte. Los prefectos sirven un plato de galletas. El Bichi Martínez tiene una foto. Es de los que mas estuvo en la isla. Los de mantenimiento habían viajado con el prefecto represor Héctor Febres un fin de semana a evaluar arreglos. Volvieron más tarde con chapas y maderas. En la foto, a Bichi se lo ve elegante, con ropa de sábado a la noche, entre tres suboficiales. Los Verdes. La escena es de un club de la zona, parte de un baile, según cuenta, un día en el que después de hostigarlos, los suboficiales eran capaces de llevarlos a pasear.

“Cuando volvimos nos trajimos todos los elementos para trabajar en la reparación de la casa –dice Mantecol–. Reparamos la Casa Grande, el piso y los techos. Me acuerdo varias anécdotas, como cuando encontramos un panal de abejas. Abajo de la casa cambiamos los postes deteriorados. Pusimos un baño en condiciones. Le pusimos ducha porque no tenía. Pero lo primero fue el muelle: arrancamos por ahí, porque era un pedazo de madera. Y después hicimos de nuevo el puentecito que iba de una a otra casa.”

Como en 1979, el viaje a la isla toma tres horas. La última escala es a unos mil metros de la isla, en el puesto de Prefectura ubicado entre el Paraná Mini y el Chañá-Mini. Los jueces ya llegaron, en helicóptero.
La casa sin aire

La isla El Silencio sigue teniendo las dos casas. En la Casa Grande alojaron al grupo de secuestrados enrolados en el trabajo forzado y lo que el GT llamó proceso de recuperación. En la Casa Chica, a unos metros de distancia y separada por el pequeño puente, estaba el resto de los prisioneros, tabicados, ubicados entre paredes húmedas, un hueco ganado a la tierra, en condiciones deplorables. Entre los que estaba el grupo Villaflor, Juan Carlos Anzorena y el vasco Urretavizcaya.

En aquellos días, la isla tenía sus rutinas. En la cocina estaban tres prisioneras, Thelma Jara de Cabezas, Blanca “Betty” García Alonso de Firpo y Lucía Deón. Thelma llegó un poco más tarde que el resto de los detenidos, después de una gira de falsas entrevistas y propaganda en Uruguay. Las tres mujeres hacían comida para los prisioneros y para los guardias. Dicen que Thelma decía que cuando comían cosas sabrosas se ponían de mejor humor. En esos días también comieron mejor los de Capucha: muchas veces recibían mejor comida, porque se las llevaban sus compañeros, porque los guardias no querían ni siquiera acercarse por el olor.

“El grupo de tareas tenía plantaciones”, dice Fukman. “Había de álamos y antes había sauces y fornio, una planta de hojas muy filosas con la cual después se hace hilo. Lo primero que nos hacen hacer es abrir una picada a machetazos. Vos decís ¿cómo nos daban machetes? Muy sencillo, íbamos en fila desmalezando y ellos estaban a los costados con los fusiles automáticos. ¿Viste las películas que aparece el tipo con el fusil y los esclavos? Bueno, igual pero esto no era una película.”

La isla así pensada parece una unidad productiva aparentemente importante. ¿Cómo era eso del tractor?, les preguntó Obligado a los sobrevivientes. Ellos dijeron que después de desmalezar, un grupo cortaba árboles con motosierras; otro hombreaba los cortes y los cargaban en un tractor. El tractor acercaba los cortes a la costa, los bajaban y los subían a una lancha.

–¿De qué empresa era esa lancha? ¿Los vendían? –preguntaron los periodistas.

–Era una empresa privada. Lo vendía el GT. El GT tenía mano de obra gratis con esto, ¡qué más querían!. Y el otro trabajo que hacíamos era cortar las hojas de fornio. Tenías que usar guantes porque sino te cortabas, porque es muy filosa. Había que juntar todo. Llevarlas a la costa y después se la llevaban.

La estadía de ellos en la isla duró alrededor de un mes, aunque algunos de la “perrada” volvieron a hacer trabajos esporádicos. Mientras estuvieron todos, cuentan, los trabajos se hacían a la mañana. Después se almorzaba. Y a la tarde había partido o como dicen ellos: falsos partidos. “Se hacían los falsos partidos: nos decían que si ganábamos nos mataban, pero por más que nos decían así siempre ganábamos.”
Abajo

En el muelle había un cartel con el nombre El Silencio. Desde la costa todavía se ve la Casa Grande, sostenida por los pilotes típicos del Delta. En un costado, una cocina vieja apoyada a una escalera reemplaza los primeros escalones. Por ahí suben, con dificultad, el juez Obligado, la jueza Adriana Paliotti y Leopoldo Bruglia. Un secretario pregunta en voz alta quién es quién y mientras calcula cuánto más puede resistir esa escalera que es una de las entradas a la casa. Suben los sobrevivientes. Y el resto.

–Esta es la entrada que estaba habilitada en ese momento –dice uno, a modo de guía.

–Mostrar, muestre lo que quiera –le dice el juez–, pero no haga valoraciones.

–Esta es la Casa Grande... –intenta seguir.

—¡Un minuto que lo van a filmar! –lo interrumpen.

–Esto es lo que se llamó la Casa Grande –comienza de nuevo– que es el lugar donde estábamos aquellos que estábamos en estado de esclavitud. Los “capucha” estaban en la otra casa. A esta se subía por este lado. Y se entraba por acá, directamente en lo que es la cocina.

Adentro está todo como estaba, lo que impresiona. El mueble en esquina. La cocina económica. Los techos. Los pedazos de madera de la galería que Mantecol alguna vez cambió. También hay huellas de posters más nuevos. Y marcas que indican que la casa recientemente se usó. El Sueco Lordkipanidse pasa de un cuarto al otro. Les habla a los jueces. Les dice dónde estaban ellos. Dónde las mujeres. Dónde dormían los suboficiales. Acá está el mismo mueble, dice. Los baños.

Osvaldo Barros, como perdido, entra buscando la puerta de un baño, el único momento en el que estuvo en la Casa Grande porque estaba en la Capucha, y ese momento fue el único día que los llevaron a ducharse.

El Sueco entonces pasa a otro cuarto. Y vuelve a pasar. Y de pronto dice, bueno, ya está, salgamos de acá.

Tardó tres horas en llegar. O tres décadas. Ahora está ahí. Entró hace relativamente poco. El fiscal Guillermo Friele en la puerta dice que lo más importante de este lugar es eso: que no cambio nada. Que es como entrar a la ESMA. El Sueco también piensa lo mismo, pero no está tan seguro de las razones: “No sé hasta qué punto esto es un mensaje”.

En la casa chica un secretario pregunta algunos datos. Víctor Basterra saca una foto. “Esta parte de arriba era la habitación de los guardias –dice Basterra–. Muchas noches los guardias venían todos borrachos, se ponían a bailar, a zapatear. Caía una nube de polvo sobre nosotros. Provocó gritos, ataques de nervios porque era un ruido infernal. Me acuerdo que una noche fue tal el lío que hicimos, los gritos que pegamos nosotros, que vino un oficial y paró un poco lo que estaban haciendo arriba los guardias.” El piso se movía. Abajo había varios sobre el suelo, pero también había dos cuchetas de metal con las mujeres. Uno de esos gritos era de la Gallega, María Elsa Garreiro Martínez, la esposa de Raimundo Villaflor, tenía la cara pegada a la viga del techo, el piso de la casa de arriba.

El secretario del juzgado escucha. Hace cuentas mentales otra vez. Esta vez dice algo, el terror, el estado de pánico.



http://www.pagina12.com.ar/


QUÉ SE ESCONDE DETRÁS DEL ODIO AL PT? (I) Por Leonardo Boff

"Reconozco, lamento y rechazo los malos manejos hechos por un puñado de dirigentes. Traicionaron principalmente a más de un millón de afiliados y echaron a perder los ideales de la ética y de la transparencia. Pero en las bases y en los municipios –puedo dar testimonio de ello– se vive otro modo de hacer política, con participación popular, mostrando que un sueño tan generoso, el de un Brasil menos malvado, no se mata así tan fácilmente".





2015-03-13


¿Qué se esconde detrás del odio al PT? (I)





Hay un hecho espantoso aunque analíticamente explicable: el aumento del odio y de la rabia contra el PT. Este hecho viene a revelar el otro lado de la “cordialidad” del brasilero, propuesta por Sérgio Buarque de Holanda: del mismo corazón que nace la acogida cálida viene también el rechazo más violento. Ambos son “cordiales”: las dos caras pasionales del brasilero.

Ese odio está inducido por los medios de comunicación conservadores y por aquellos que en las elecciones no respetaron el rito democrático: se gana o se pierde. Quien pierde reconoce elegantemente la derrota y quien gana muestra magnanimidad con el derrotado. Pero este comportamiento civilizado no fue el que triunfó. Por el contrario: los derrotados procuran por todos los modos deslegitimar la victoria y garantizar un cambio de política que atienda su proyecto, rechazado por la mayoría de los electores.

Para entenderlo, nada mejor que visitar al destacado historiador José Honório Rodrigues, que en su clásico Conciliação e Reforma no Brasil (1965) dice con palabras que parecen actuales:

«Los liberales en el imperio, derrotados en las urnas y alejados del poder, además de indignados se fueron volviendo intolerantes; construyeron una concepción conspiratoria de la historia que consideraba indispensable la intervención del odio, de la intriga, de la impiedad, del resentimiento, de la intolerancia, de la intransigencia, de la indignación para el éxito inesperado e imprevisto de sus fuerzas minoritarias» (p. 11).

Esos grupos prolongan las viejas elites que desde la Colonia hasta hoy nunca cambiaron su ethos. En las palabras del referido autor: «la mayoría fue siempre alienada, antinacional y no contemporánea; nunca se reconcilió con el pueblo; negó sus derechos, arrasó sus vidas y cuando le vio crecer le negó poco a poco su aprobación, conspiró para colocarlo de nuevo en la periferia, lugar al que sigue creyendo que pertenece» (p. 14 y 15). Hoy las élites económicas abominan del pueblo. Sólo lo aceptan fantaseado en el carnaval.

Lamentablemente no les pasa por la cabeza que «las mayores construcciones son fruto del mestizaje racial, que creaba un tipo adaptado al país, el mestizaje cultural que creaba una síntesis nueva; la tolerancia racial que evitó desencaminar los caminos; la tolerancia religiosa que imposibilitó o dificultó las persecuciones de la Inquisición; la expansión territorial, obra de mamelucos, pues el propio Domingos Jorge Velho, invasor que incorporó el Piaui, no hablaba portugués; la integración psicosocial por el irrespeto a los prejuicios y por la creación del sentimiento de solidaridad nacional; la integridad territorial; la unidad de lengua y finalmente la opulencia y la riqueza de Brasil que son fruto del trabajo del pueblo. ¿Y qué hicieron los líderes coloniales posteriores? No dieron al pueblo ni siquiera los beneficios de la salud y la educación» (p. 31-32).

¿A qué vienen estas citas? A reforzar un hecho histórico innegable: con el PT, esos que eran considerados carbón en el proceso productivo (Darcy Ribeiro), la ralea social, consiguieron en una penosa trayectoria organizarse como poder social que se transformó en poder político en el PT y conquistar el Estado con sus aparatos. Apearon del poder a las clases dominantes; no se dio simplemente una alternancia de poder sino un cambio de clase social, base para otro tipo de política. Tal saga equivale a una auténtica revolución social.

Eso es intolerable para las clases poderosas que se acostumbraron a hacer del Estado su lugar natural y a apropiarse privadamente de los bienes públicos mediante el famoso patrimonialismo, denunciado por Raymundo Faoro.

Por todos los medios y artimañas quieren también hoy volver a ocupar ese lugar que juzgan de derecho suyo. Seguramente han empezado a darse cuenta de que tal vez nunca más tendrán condiciones históricas para rehacer su proyecto de dominación/conciliación. Otro tipo de historia política dará, finalmente, a Brasil un destino diferente.

Para ellos, el camino de las urnas se ha vuelto inseguro gracias a al nivel crítico alcanzado por amplios estratos del pueblo que rechazó su proyecto político de alineación neoliberal al proceso de globalización, como socios dependientes y agregados. El camino militar es hoy imposible, dado el cambio del marco. Elucubran con la esdrújula posibilidad de la judicialización de la política, contando con aliados en la Corte Suprema que nutren semejante odio al PT y sienten el mismo desdén por el pueblo.

A través de este expediente, podrían lograr el impeachment de la primera mandataria de la nación. Es un camino conflictivo pues la articulación nacional de los movimientos sociales haría este intento arriesgado y tal vez inviable.

El odio contra el PT es menos contra el PT que contra el pueblo pobre que gracias al PT y a sus políticas sociales de inclusión ha sido sacado del infierno de la pobreza y del hambre y está ocupando los lugares antes reservados a las élites acomodadas. Estas piensan en hacer solo caridad, donar cosas, pero nunca en hacer justicia social.

Me anticipo a los críticos y a los moralistas: ¿pero el PT no se corrompió? Vea el mensalón, vea Petrobrás. No defiendo a corruptos. Reconozco, lamento y rechazo los malos manejos hechos por un puñado de dirigentes. Traicionaron principalmente a más de un millón de afiliados y echaron a perder los ideales de la ética y de la transparencia. Pero en las bases y en los municipios –puedo dar testimonio de ello– se vive otro modo de hacer política, con participación popular, mostrando que un sueño tan generoso, el de un Brasil menos malvado, no se mata así tan fácilmente. Las clases dirigentes, durante 500 años, en palabras fuertes de Capistrano de Abreu, «castraron y recastraron, caparon y recaparon» al pueblo brasilero. ¿Hay mayor corrupción histórica que ésta? Volveremos al tema. 











LA DERECHA BRASILEÑA SALIÓ A LA CALLE






La derecha brasileña salió a la calle


Vestidos con la camiseta "verdeamarela" de la selección nacional de fútbol y al son de las estrofas del himno, miles de opositores salieron a las calles en diferentes ciudades de Brasil para manifestarse contra la recientemente reelecta Dilma Rousseff, quien enfrenta una crisis económica y acusaciones por corrupción contra el Partido de los Trabajadores. Entre los manifestantes, hubo pequeños grupos con carteles que rezaban: "SOS Fuerzas Armadas" o "Dictadura militar, nuestra última esperanza".

Corrupción y crisis económica fueron los fundamentos básicos de descontento que se plasmó en sendas protestas coordinadas a través de las redes sociales por diversos grupos que se autodefinen como apartidarios, y que, en algunos casos, reivindican la destitución o renuncia de la presidenta.

La indignación ante la corrupción está vinculada a la investigación sobre el millonario desvío de fondos en la estatal Petrobras durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT).

"¡Fuera corruPTos del gobierno!", clamaban varios de los carteles, haciendo un juego de palabras con la sigla del partido de gobierno y sus implicancias con los dos mayores escándalos de corrupción de la historia del país: el ahora llamado "petrolao" y el "mensalao", nombre que se le dio al pago de sobornos mensuales a legisladores, a cambio de apoyo, durante el gobierno de Lula.

En lo económico, la población reaccionó ante medidas de corte antipopular, como recorte de gastos y de beneficios fiscales y laborales, y aumento de impuestos, entre otros. "Yo prometo no aumentar la inflación (y las tarifas de), luz, gas, gasolina", ironizaba un cartel de una manifestante en Brasilia.

En Sao Paulo, donde la manifestación comenzó, a diferencia de varias otras ciudades, después del mediodía, unas 200 mil personas, según la policía, acudieron a la cita, en el centro de la metróplis. También en Belo Horizonte, la tercera ciudad más importante del país, la marcha en contra del gobierno reunió a unas 24 mil personas. 

Varios de los líderes de los principales grupos que convocaron a los actos -Vem Pra Rua, Movimento Brasil Livre y Revoltados Online- defienden ideas de corte liberal, como una menor intervención estatal en la economía y una drástica reducción del "Estado corrupto".

En tono de broma, ese llamiento anti-Estado se pudo ver en un cartel, escrito en inglés, que decía: ¡GOP, Help to save Brazil from Bolivarianism!", un pedido al Partido Republicano (GOP) de Estados Unidos de salvar al país sudamericano de las políticas "bolivarianas". 

En tanto, otros grupos minoritarios, pero presentes en varias de las decenas de manifestaciones, pidieron expresamente una intervención militar y, en algunos casos, el regreso de la dictadura que gobernó el país entre 1964 y 1985, y que culminó hace hoy exactos 30 años. 

"SOS Fuerzas Armadas", rezaba una de las pancartas. "Dictadura militar, nuestra última esperanza", añadía otro cartel. Estos grupos, que abogan por el regreso de las Fuerzas Armadas al poder, al menos en el marco de un proceso de transición hasta la instalación de otro gobierno, fueron hostilizados por personas presentes en las manifestaciones. 








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"LA VANGUARDIA CONTRA EL NEOLIBERALISMO" Por Javier Lorca



                       Noam Chomsky 

Noam Chomsky dio la conferencia magistral en el Foro por la Emancipacion y la Igualdad en Buenos Aires

“La vanguardia contra el neoliberalismo”

El filósofo y activista estadounidense analizó el devenir geopolítico global a 70 años de la Segunda Guerra Mundial, con el ascenso y el declive de los EE.UU. como eje. “América latina ha dado pasos significativos hacia su liberación del dominio imperial”, dijo.


No bien amainaron los aplausos que lo recibieron en el Teatro Cervantes, Noam Chomsky, serio y concentrado, comenzó a leer lo que sería la conferencia magistral del Foro por la Emancipación y la Igualdad. Con retórica clásica, lo primero que hizo fue presentar su tema: un balance histórico y geopolítico a 70 años del final de la Segunda Guerra Mundial. “Uno de los desarrollos más espectaculares de este período se produjo en América latina. Por primera vez en 500 años, América latina ha dado pasos significativos hacia su liberación del dominio imperial”, dijo el intelectual y militante de izquierda estadounidense, en la única digresión de su discurso, que fue también la única concesión a la tribuna, y a los palcos, donde no se podía encontrar una silla vacía. “Son desarrollos de un significado histórico muy profundo –siguió–, que incluyen pasos importantes hacia la integración y hacia enfrentar problemas internos extremadamente graves que habían impedido el crecimiento saludable de lo que debería ser una de las regiones más dinámicas y prósperas del mundo.”

Chomsky, de 86 años, propuso una mirada global, pero enfocada en el lugar de los Estados Unidos, su auge y su declive, que ilustró a partir del contraste entre dos conferencias regionales, la de Chapultepec (México) en 1945 y la de Cartagena de Indias (Colombia) en 2012, que “fueron radicalmente diferentes”, un índice de los profundos cambios históricos que mediaron entre ambas.

Al final de la Segunda Guerra, mientras las que habían entrado en ese conflicto como grandes potencias salían “muy dañadas”, los Estados Unidos comenzaron a crecer exponencialmente, alcanzaron a concentrar “la mitad de la riqueza del mundo”, multiplicaron su poderío bélico (la bomba atómica) y expandieron su control sobre el continente y los dos océanos. Sobre esa base, la dirigencia norteamericana (Chomsky habló concretamente del personal del Departamento de Estado) se dispuso a “organizar el mundo para satisfacer las necesidades de los sectores dominantes de EE.UU., es decir, de los sectores corporativos”. Y lograron “detentar un poder indiscutido”, que intentaba obstruir la soberanía de otros estados que pudieran competir con Norteamérica.

La reorganización del globo tuvo entre sus objetivos “restaurar el orden en Europa”, lo que implicaba “destruir la resistencia antifascista comprometida con la democracia radical”. Para establecer “las reglas de juego en América latina” se convocó la conferencia de Chapultepec, en el ’45, donde se promovió “la eliminación del nacionalismo económico, con la excepción del de Estados Unidos”, para asegurar el rendimiento de las inversiones norteamericanas. Latinoamérica era, para los gobiernos estadounidenses, “nuestra pequeña región de por acá”, según recordó Chomsky la definición de Henry Stimson, entonces secretario de guerra de EE.UU.

Otra relación de fuerzas describió el lingüista y profesor del MIT para comienzos del siglo XXI. En la conferencia de Cartagena, en 2012, no hubo declaración de consenso porque Estados Unidos y Canadá quedaron en una posición de aislamiento, cercados por la postura mayoritaria de la región sobre tres cuestiones. Cuba, la lucha contra el narcotráfico y el reclamo argentino por las Islas Malvinas. “Todo esto era impensable hace algunos años”, advirtió Chomsky. “La comparación de estas conferencias permite observar la decadencia de los Estados Unidos.” ¿Cómo se produjo ese declive? Para Chomsky, es el resultado de un largo proceso que ya estaba en germen en 1945, en el presupuesto tácito de que EE.UU. era el dueño del mundo. “La decadencia era inevitable a medida que el mundo industrial se recomponía (después de la guerra) y avanzaba el proceso de descolonización.”

Noam Chomsky intentó luego mostrar la impostura norteamericana esbozada para justificar el despliegue militar y la amenaza latente de nuevas incursiones bélicas. “¿Qué pasó cuando terminó la Guerra Fría?”, se preguntó. Los sucesivos gobiernos estadounidenses mantuvieron la presión militar “no para enfrentar a la Unión Soviética, sino para enfrentar a las potencias del Tercer Mundo”. La idea dominante en los Estados Unidos sigue siendo la misma y Chomsky la describió con sutil ironía como “una preocupación por el nacionalismo radical que sucumbe a la falacia de que los principales beneficiarios de la riqueza de un país deben ser los ciudadanos de ese país y no los inversores de los Estados Unidos”.

Desde fines de la década del ’70 esa ideología se tradujo en “un ataque neoliberal, un ataque mundial sobre los derechos humanos”, y en una ingeniería burocrática organizada para proteger a los grandes bancos y corporaciones de las recurrentes crisis del capitalismo, cuyos costos se transfieren al conjunto de la sociedad. “América latina –evaluó– ha estado a la vanguardia de la lucha contra el ataque neoliberal.”

El final de la conferencia estuvo marcado por la postulación de riesgos apocalípticos. “La especie humana está al borde del precipicio. Dos sombras se ciernen sobre la humanidad: la guerra nuclear y la catástrofe ambiental. En los últimos años, estas amenazas están creciendo. Para la primera, conocemos la respuesta: hay que eliminar las armas nucleares”, dijo Chomsky, entre aplausos. Pero recordó que EE.UU. ha anunciado una millonaria inversión para modernizar su armamento nuclear. Y tampoco fue optimista sobre los problemas ambientales generados por la actividad del hombre (se refirió en particular a la extracción de combustibles fósiles): “No está claro que sepamos cómo superar la catástrofe ambiental”, pero es imprescindible abordarla, si es que el hombre quiere seguir viviendo sobre la Tierra.




INTENTONA GOLPISTA CONTRA VENEZUELA por Ignacio Ramonet



Nº: 233 Marzo 2015

Intentona golpista contra Venezuela

Ignacio Ramonet


Simpática ave de la fauna amazónica, el tucano es bien conocido por su espectacular pico de vistoso color. Pero también es el nombre de un agresivo “pájaro de acero” fabricado por el constructor brasileño Embraer, cuya denominación militar es EMB 312, y cuyos dos modelos más vendidos son: el T-27 en su versión de entrenamiento, y el AT-27 armado para ataques a tierra. Es una de las aeronaves de entrenamiento más vendidas en el mundo. La aviación militar de Venezuela, por ejemplo, posee una treintena de Tucanos.

Y precisamente uno de esos Tucanos militares, artillado para atacar, debía bombardear el Palacio de Miraflores, en Caracas, el pasado 12 de febrero. Y matar al Presidente Nicolás Maduro. Tenía asimismo por misión atacar el Ministerio de Defensa, destruir el edificio que alberga los estudios del canal de televisión internacional TeleSUR para sembrar el caos y la confusión.

Según reveló el propio presidente Maduro, la intentona de golpe fue desarticulada gracias a la habilidad de los organismos de inteligencia bolivarianos. Ello permitió el arresto de un grupo de oficiales de la aviación y de civiles uniformados. “Se trata –declaró el mandatario venezolano– de un intento de utilizar a un grupo de oficiales de la aviación para provocar un ataque y un atentado golpista contra la democracia y la estabilidad de nuestra patria; es un coletazo del llamado ‘Golpe azul’ (1) de hace un año, en febrero-marzo de 2014”.

Nicolás Maduro contó que uno de los oficiales involucrados estaba “comprometido”, desde el año pasado, con grupos de la ultraderecha venezolana que buscaban generar de nuevo disturbios violentos en el país. El presidente reveló que, después de una serie de investigaciones, las autoridades militares exigieron que ese oficial fuera cesado de las Fuerzas Armadas. “Pero hace unas semanas –explicó el mandatario– varios opositores lo contactaron de nuevo, le pagaron una suma importante en dólares y le confiaron varias misiones. Al mismo tiempo, la Embajada de Estados Unidos le concedía un visado con fecha del 3 de febrero, y le garantizaba que, ‘si eso falla, ya sabes, tienes el visado para entrar en EE.UU. por cualquiera de nuestras fronteras’”.

A partir de ese momento –siguió relatando Nicolás Maduro– ese oficial contactó con cuatro compañeros más para ejecutar las misiones “trazadas desde Washington”. Una de ellas consistía en grabar en vídeo unas declaraciones del general de aviación Oswaldo Hernández Sánchez en la cárcel en la que se halla detenido por haber intentado ya dar un golpe de Estado en 2014.


“La orden era grabar un vídeo de este general a quien apodan ‘El Oso’ y, el 12 de febrero, en los actos de conmemoración (2) hacer despegar un avión Tucano y atacar el Palacio de Miraflores, y otros ‘objetivos tácticos’ como el Ministerio de Defensa, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la sede del canal TeleSUR. La orden de iniciar la acción putschista se disparaba en el momento en que un diario de la oposición publicase lo que ellos llamaban el ‘programa de gobierno de transición’” (3).

Por su parte, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, y Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador de la capital, aportaron en Caracas, el 13 de febrero pasado, más detalles de la intentona golpista. Ambos dirigentes chavistas confirmaron que los oficiales detenidos habían admitido que la publicación de un “Manifiesto” en la prensa era una de las señales para lanzar la tentativa, cuyo nombre de código era: “Operación Jericó” (4).

Ambos revelaron que, según las declaraciones de los detenidos, los golpistas tenían la intención de “liquidar” desde el primer instante, además de al presidente Nicolás Maduro, a los propios Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, y a dos personalidades bolivarianas: Tibisay Lucena, presidenta del CNE, y Tareck El Aissami, ex ministro del Interior y actual gobernador del Estado Aragua.

Por otra parte, identificaron, además de al general Oswaldo Hernández, alias ‘El Oso’, a los otros presuntos cabecillas de la conspiración, a saber: el capitán Héctor José Noguera Figueroa; el coronel José Suárez Rómulo; el primer teniente Ricardo Antich Zapata (presuntamente encargado de los contactos con la Embajada de Estados Unidos), y el primer teniente Luis Hernando Lugo Calderón (5). También mostraron parte del arsenal incautado, en particular armas de alto calibre como fusiles semi-automáticos AR-15, ametralladoras y granadas. Asimismo revelaron que se habían descubierto mapas de la ciudad de Caracas con varios “objetivos tácticos” marcados: el Palacio de Miraflores, los Ministerios de Defensa, del Interior y de Justicia y Paz; el Consejo Nacional Electoral, la Dirección de Contrainteligencia Militar y el canal TeleSUR.

Cabello y Rodríguez designaron como “autores intelectuales” de la intentona golpista y del proyecto de magnicidio a dos personalidades de la oposición: Antonio Ledezma, alcalde metropolitano de Caracas (detenido el pasado 19 de febrero), y Julio Borges, diputado opositor. También afirmaron tener pruebas de la participación de personal de la embajada estadounidense: “Una funcionaria de la embajada llamaba a las esposas de los generales venezolanos y les decía que el nombre de su esposo estaba en la lista de personas sancionadas por el Congreso de los EE. UU. Y que el visado de toda su familia para ingresar en territorio estadounidense había sido invalidado. Buscando crear zozobra en las familias de los oficiales”, explicó Jorge Rodríguez.

El presidente Maduro dijo, por su parte, tener en su posesión el “plan de gobierno” redactado por los golpistas, en el que se eliminaban los poderes públicos y se amenazaba a los cubanos de las misiones de servicio social (salud, educación, deporte). “También hablan –dijo Maduro– de privatizar PDVSA (Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima), de disolver todos los poderes públicos, de suspender las garantías democráticas, de liberalizar el sistema de cambio y de regalar los dólares otra vez a la oligarquía”. El Presidente añadió que, en ese “Plan de gobierno”, los golpistas “lanzan una amenaza contra lo que ellos llaman ‘los colectivos’ –que nosotros sabemos que es el pueblo venezolano–, anunciando que, cuando lleguen al poder, actuarán contra ellos con toda la fuerza militar. Y a los cubanos de las misiones en Venezuela, les dan veinticuatro horas para presentarse ante las oficinas del nuevo gobierno de facto o ‘se enfrentarán a las consecuencias’(...)”

A pesar de todos estos detalles y pruebas aportados por las máximas autoridades venezolanas, los medios de comunicación internacionales (incluso en América Latina) han dado poco crédito a este anuncio de intento de golpe de Estado. Esta ‘incredulidad’ forma parte –desde hace quince años– de la estrategia de los grandes medios de comunicación dominantes en guerra contra la revolución bolivariana, para desacreditar a las autoridades bolivarianas. Indiferente a esa hostil actitud, el presidente Nicolás Maduro ha seguido explicando, con perseverancia pedagógica y con toda clase de pruebas, cómo, desde el fallecimiento de Hugo Chávez (hace exactamente dos años), y desde su elección (el 14 de abril de 2014), un “golpe lento” está en marcha para intentar derrocarlo.


Esta vez, el golpe se iba a ejecutar en cuatro fases (6). La primera comenzó a principios del mes de enero de 2015, cuando el presidente Maduro realizaba una larga gira por el extranjero (China, Irán, Qatar, Arabia Saudí, Argelia y Rusia). Esta fase se realizó con el apoyo de sectores del empresariado que impulsaron campañas de acaparamiento de alimentos básicos y productos de primera necesidad, con el fin de crear escasez y malestar, preparando las condiciones para que los ciudadanos salieran a las calles a protestar y a saquear supermercados. Lo cual no se produjo.

En la segunda fase, los grandes medios de comunicación internacionales intensificaron la difusión de reportajes, noticias y artículos que daban una imagen distorsionada de la realidad venezolana. Haciendo creer que, en el país del “socialismo del siglo XXI”, se estaba produciendo una auténtica “crisis humanitaria”. El presidente Maduro denunció, en esta ocasión, el detestable papel desempeñado, en esa fase de la “operación Jericó”, por varios periódicos españoles (El País, ABC).

La tercera etapa debía estar protagonizada por un “traidor”, que, en la televisión y en los grandes medios de comunicación, haría un llamamiento solemne a la rebelión. Aunque el presidente no aclaró quién sería ese “traidor”, alertó a los ciudadanos: “No quiero alarmar a nadie pero estoy obligado a decir la verdad (...) Están buscando a un traidor y pido al pueblo que esté alerta”.


La cuarta fase del golpe es la que se desveló el 12 de febrero, con la participación de un grupo de oficiales putchistas de la aviación militar, financiados desde el extranjero. Entonces se anunciaría el “Programa de gobierno de transición”. Y se enterraría la revolución de Chávez.

Pero incluso en cuatro fases, el golpe fracasó. Y la revolución bolivariana sigue viva.

(1) El ala más derechista de la oposición venezolana –liderada por personalidades ultraconservadoras como Leopoldo López (detenido el 20 de febrero de 2014), Antonio Ledesma (detenido el 19 de febrero de 2015) y María Corina Machado (ex diputada)– lanzó un movimiento llamado “la Salida” que fomentó una suerte de “golpe blando” o “golpe azul” con la intención de derrocar al Presidente Nicolás Maduro mediante la financiación de violentas protestas callejeras (las “guarimbas”) que causaron 43 muertos, 878 heridos e incontables daños.


(2) El 12 de febrero, en Venezuela, es el Día de la Juventud; se conmemora la batalla de la Victoria, durante la guerra de Independencia, en la que unos mil estudiantes de Caracas hicieron frente a las tropas españolas y las derrotaron. 


(3) El manifiesto se publicó el 11 de febrero pasado en el diario opositor caraqueño El Nacional, en página 5, con el titulo: “Llamado a los venezolanos a un acuerdo nacional para la transición”. Léase: http://www.voluntadpopular.com/ index.php/ver-noticia/8-noticias/2330-llamado-a-los-venezolanos-a-un-acuerdo-nacional-para-la-transicion


(4) En alusión a la Biblia, y más precisamente al Libro de Josué, donde se cuenta que, cuando Josué, a la cabeza de los israelitas, llegó ante las murallas imponentes de la ciudad de Jericó, Dios le dijo que ordenara a los sacerdotes tocar las trompetas: Cuando todos escuchen el toque de guerra, el pueblo deberá gritar a voz en cuello. Entonces los muros de Jericó se derrumbarán, y cada uno entrará sin impedimento.


(5) Los demás oficiales golpistas serían : la capitana Laided Salazar De Zerpa, alias “Manuelita”; los capitanes Andrés Ramón Thompson Martínez, Nerio Alfonso Cordova Moreno; Carlos Manuel Osuna Saraco alias “Guillermo”; el mayor Cesar Pérez Carrero; el primer teniente Wilfredo Amado Castillo Colmenares; el primer teniente Javier Salazar Moncada; el primer teniente Miguel Ángel Salazar Molina; el primer teniente Carlos Esqueda Martínez; y el primer teniente Jofre de Jesús Pineda Trejo.


(6) Léase, sitio web de TeleSUR, Caracas, 12 de febrero de 2014. http://www.telesurtv.net/news/Gobierno-venezolano-desmantela-atentado-golpista-20150212-0053.html





Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/