martes, 11 de noviembre de 2014

ROCA Y LA NOSTALGIA ARISTOCRÁTICA Por Gabriel Di Meglio



Gabriel Di Meglio
Roca y la nostalgia aristocrática


Por Gabriel Di Meglio / Telam - Wednesday, Oct. 22, 2014 at 8:25 AM

20.10.2014.-

Una operación mediática realza a la figura de Roca a cien años de su muerte, proponiéndolo como la gran figura a homenajear de nuestra historia. Pero esos festejos obvian variables que no niegan la importancia de Roca, pero sí muestran que no es un personaje para celebrar.




El centenario de la muerte de Julio Argentino Roca desplegó una serie de celebraciones en los grandes medios para presentarlo como “el mejor presidente de la historia argentina”. La importancia decisiva de Roca en la historia nacional no se puede negar. Pero, para quien escribe estas líneas, su figura no es precisamente admirable. 

Comencemos por el punto más cuestionado: la “Conquista del desierto”. En Clarín (http://www.clarin.com/politica/Julio_Argentino_Roca-Mario_O-Donnell-Juan_Jose_Sebreli_0_1232876774.html), Juan José Sebreli protege a Roca diciendo que Rosas hizo lo mismo; flaca disculpa caer en un desastre previo para atenuar el siguiente. En la misma nota, Pacho O’Donnell critica la forma de la expedición pero la defiende, ya que sin Roca,“la Patagonia hoy no sería argentina”, sino de Chile.También justifica lo ocurrido Ceferino Reato en La Nación (http://www.lanacion.com.ar/1736147-el-mejor-presidente-de-la-historia-nacional), al sostener que “en aquella época era muy habitual que los vencedores mataran a los vencidos”. Argumentos ciertos pero falaces. 

Porque si bien la campaña de 1879 reunió mucho consenso también hubo voces que condenaron sus atrocidades, al igual que ocurrió antes con las matanzas de la Guerra del Paraguay; no es que era “natural” ejercer tal grado de violencia (además de que existían planteos integracionistas cercanos, como el de Lucio V. Mansilla). Y la competencia geopolítica con Chile no obligaba a lo que se hizo: confinamiento de indígenas en centros de detención en condiciones terribles y donde casi no los alimentaban; violaciones de mujeres por los soldados; separación de los niños de sus familias, cristianización forzada y cambio de sus nombres por otros en español. Muchos fueron repartidos por distintos lugares del país como mano de obra forzada, casi esclava. Estas medidas causaron muchas más muertes que las campañas militares y muestran una clara voluntad de terminar con las comunidades indígenas. El general Roca fue responsable. 

¿Qué es lo ilógico de condenar hacia atrás semejante masacre? ¿Está mal acaso que la Alemania de la Posguerra haya pedido perdón por los crímenes del nazismo o que la Iglesia haya hecho lo propio con la antigua Inquisición? (alguien podría decir sobre esto último, “y bueno, en esa época se torturaba a los sospechosos”, etc; claro, no es seguramente la opinión de las víctimas, a quienes se excluye del relato). 

Sigamos. Roca fue el protagonista de un hecho crucial: la derrota de Buenos Aires en 1880, obligando de una vez por todas a su clase dirigente a compartir el poder con las oligarquías provinciales, paso decisivo para la consolidación del Estado Nacional. Luego, en su primera presidencia, la sanción de la ley 1420 y el gran impulso a la alfabetización, el laicismo y la subordinación de la Iglesia al Estado fueron logros indiscutibles. 

Sin embargo, no todas son rosas. Distintas investigaciones, como las de los historiadores Roy Hora e Israel Lotersztain, mostraron que los gobiernos de la década de 1880, el de Roca y después el de su concuñado Miguel Juárez Celman (que pasó de aliado a rival de su predecesor) fueron extremadamente corruptos, en particular por el auxilio de los bancos oficiales a los amigos de los dirigentes. Además, en agradecimiento por sus acciones, los partidarios del general en la legislatura bonaerense le donaron una gran extensión de tierra pública, la estancia La Larga, en un acto que sin dudas muchos de los recientes defensores de Roca –quien aceptó el regalo– censurarían en otros contextos. 

Roca puede ser el “constructor del Estado”, pero también puede ser, si exageramos un poco, el “padre del subdesarrollo". 

Pero eso no es lo más grave, el problema es el tipo de país que representa Roca. Para un eufórico Reato, “Roca organiza el Estado y la Nación; conduce la Argentina hacia el éxito económico”. Efectivamente terminó de organizar el Estado con un sistema político cerrado, impulsor de una limitadísima participación ciudadana, con el poder concentrado en manos de una pequeña clase dirigente de bajo vuelo. Nada se puede rescatar de aquella experiencia. 

Es real que el crecimiento económico argentino, que fue ininterrumpido desde la década de 1840 y se aceleró de manera rotunda en los 70, fue impresionante. Hubo un notable progreso material. Pero recortar solo algunas variables siempre es engañoso. Ese éxito económico dejó dos legados que a mediano plazo condenaban al país a problemas enormes: por un lado en la época dominada por Roca la desigualdad de ingreso dio un salto muy significativo; la brecha se amplió como nunca antes y esa marca tan latinoamericana dejó una impronta muy dura en el país. 

En segundo lugar, la dirigencia roquista optó por el famoso modelo agroexportador. En el manual liberal las ventajas comparativas indicaban que era lo conveniente, pero en términos de desarrollo no era la mejor opción, como se demostró más tarde. Y no fueron pocos los que percibieron esa amenaza en la época, no es algo que solo se pueda establecer con distancia histórica. Sería injusto reclamarles programas industrialistas a Rivadavia o a Rosas, teniendo en cuenta la ausencia de capitales, hierro, carbón y mano de obra abundante. Pero en la década de 1870 el panorama era otro y no en vano figuras como Rufino Varela y otros industrialistas defendieron un proteccionismo que facilitara otras alternativas en el país. Sus posibilidades reales son imposibles de saber, pero marcan que la elección que se hizo fue eso, una elección, no algo inevitable. De este modo, Roca puede ser el “constructor del Estado”, pero también puede ser, si exageramos un poco, el “padre del subdesarrollo". 

¿Qué hay detrás de esta reivindicación de Roca de los últimos días? Una clara voluntad de criticar la actualidad acudiendo a una figura y un período idealizados. Pero hay más. En Roca está representada una Argentina en la cual los “mejores”, una aristocracia pequeña y consciente, dirigían los destinos del resto, al que se reservaba un lugar en la esfera productiva pero subordinado en todo lo demás. “Paz y administración”, su lema, nada de política. En Roca se añora una Argentina lejana y mitificada. Pero, por más que les pese a los nostálgicos, ella es, afortunadamente, solo un recuerdo.











BAYER Y ROCA Por Pacho O’Donnell


EL PAIS › OPINION

Bayer y Roca

Por Pacho O’Donnell *


Tengo un antiguo y grande respeto por Osvaldo Bayer, sobre todo por sus investigaciones sobre la masacre y sojuzgamiento de pueblos originarios durante la Campaña del Desierto y sobre la matanza de ovejeros en el sur de nuestro país en tiempos de Yrigoyen. Tanto es así que durante mi presidencia en el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico se lo designó Miembro de Honor, distinción sólo alcanzada antes por el inolvidable revisionista histórico y luchador por los derechos humanos Eduardo Luis Duhalde.

Pero la historia argentina no debe ser analizada y juzgada desde un único ojo patagónico, debe haber una visión ampliada no oscurecida por las pasiones ni las tomas de partido excesivas aunque estén explicadas por el vacilante concepto de lo “moral”.

Mi artículo sobre Roca que él critica se hubiera entendido mejor si el diario en que fue publicado hubiera respetado mi título “Contribución al debate sobre Roca” pues de eso se trata, de reflejar opiniones de preclaros revisionistas que unánimemente y sin discusión han expresado su crítica a la Campaña del Desierto. Yo también lo he hecho en no pocas de mis publicaciones, por lo que no considero insistir en una posición ya conocida. Le recuerdo a Bayer que mi primera biografía histórica fue la de Juana Azurduy, en la que reivindiqué la participación indígena en nuestras guerras de la Independencia y también la de la mujer, tan oscurecida en la historia oficial, a la que siguieron permanentes referencias a su martirologio, por ejemplo en El Rey Blanco.

No es un recurso aceptable citar parcialmente como hace Bayer en una frase mía en la que dejo clara mi censura por lo despiadado del operativo que asocio “necesario” para la indignante distribución de las inmensas pampas ganadas que fueron a dar a manos de la oligarguía latifundista de entonces, habitués del Círculo de Armas y el Club del Progreso y otros centros de reunión de la elite “dueña del país” donde sus socios se las repartieron con gran generosidad recíproca.

Ceferino Reato y yo tenemos opiniones distintas, por ejemplo en nuestras posiciones sobre el gobierno actual, y ello ha quedado registrado en publicaciones y entrevistas. Achacarnos el mismo andarivel es un reduccionismo inaceptable.

En mi artículo aparecía claro que los más destacados pensadores nacionales del revisionismo, como Jauretche del peronismo y Abelardo Ramos de la izquierda nacional, no tuvieron temor a airadas réplicas –que también las tuvieron– por destacar algunos matices de don Julio Argentino. Y hacerlo no significa estar de acuerdo con el genocidio de pueblos originarios sino ser buenos historiadores de la corriente nacional, popular, federal e iberoamericana.

Recuerdan que Roca y su coterráneo Avellaneda, ambos tucumanos, promovieron la capitalización del país en el interregno entre ambas presidencias que terminó con muchos privilegios del liberalismo despótico, librecambista e industrialista de la provincia de Buenos Aires, lo que llevó a su gobernador Tejedor a desencadenar una guerra civil que produjo más de 3000 muertos y que motivó a los porteños a dar una bienvenida hostil al nuevo mandatario, quien había tenido el apoyo del ejército nacional de raíz provincial y de la poderosa liga de gobernadores del interior, opuestos o al menos diferenciados de los intereses porteños. ¿Podrá acusar de “entusiasta defensor del genocidio” a Arturo Jauretche, como lo hizo conmigo, por opinar que “el roquismo significa una integración nacional porque después de Pavón sólo habían contado los porteños y aporteñados. Ahora el poder estaba en manos de la ‘liga de gobernadores’ y el caudillo del ejército, también provinciano”? ¿También lo sería el Colorado Ramos cuando escribió que la ocupación de la Patagonia reveló en Roca “un concepto territorial de la soberanía” diferente a los liberales porteños, que concebían un país reducido a la pampa húmeda? ¿Y qué decir de Scalabrini Ortiz, queda también descalificado por el liviano apóstrofe de lo “moral” que revolea Bayer por haber elogiado la Ley 1420 de educación gratuita, laica y obligatoria, la doctrina Drago que planteaba que ningún país, léase potencia, tenía derecho de invadir a otro para cobrarse una deuda, la creación de los registros civiles, el conflicto con la Iglesia? ¿De eso no se debe hablar por temor a quedar anatemizado por el “dueño” de la historia trágica de la Patagonia?

Escuché decir a Bayer que Roca fue ascendido a general en la Guerra del Paraguay. El apasionamiento no debe llevar a alterar los datos históricos pues, en este caso, lo fue por su triunfo ante el mitrista Arredondo en la batalla de Santa Rosa en 1874. Y lo de haber terminado con una porción importante del poder de don Bartolomé en la política argentina no es tema a desdeñar, aunque es de reconocer que luego, aliados, con Carlos Pellegrini, condujeron las riendas de la Argentina del fraude y de la represión hasta la asunción de Yrigoyen.

¿Al hacer un informe sobre la criticable Conquista de un Desierto que no lo era porque era feraz y ubérrimo y habitado por seres humanos se puede pasar por alto que la inevitable decisión geopolítica de ocupar la Patagonia se hizo en el mejor momento, cuando Chile estaba enzarzado en su guerra contra Chile y Perú, esquivando así una guerra indeseable contra el país tran-sandino que aún hoy reclama sus derechos al sur argentino? ¿Ignora Bayer que la ocupación patagónica estaba en los planes de Gran Bretaña y que la que consideramos jocosa figura del Rey de la Patagonia evidenció el interés de Francia?

En lo que estoy francamente en desacuerdo con Bayer, a eso me referí con lo de un “revisionismo fundamentalista”, es con lo de tirar abajo los monumentos a Roca. Centrar en él todos los males del país es indultar y desconocer la importancia de otros personajes nefastos. A lo que adhiero, y en eso estoy hace tiempo, es en cambiar nombres de calles, quitar y poner feriados, meter mano en los programas de estudio, sobre la base de una versión nacional, popular, federal e iberoamericana de nuestra Historia, investigada y difundida desde los sectores populares en contraste con la historia oficial dictada por el privilegio liberal, extranjerizante, machista y antipopular.





* Presidente Honorario del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego.



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LA OTRA HISTORIA Por Osvaldo Bayer

CONTRATAPA

La otra historia                                    


Por Osvaldo Bayer




Se han cumplido cien años de la muerte de Julio A. Roca. El diario La Nación, su defensor constante, dedicó mucho espacio para recordar la fecha de la desaparición de ese presidente argentino. En una página entera, los historiadores Ceferino Reato y Mario “Pacho” 0’Donnell volcaron –con todo entusiasmo– su apoyo a esa figura tan discutida de nuestra historia. Reato lo calificó nada menos como “el mejor presidente de la historia nacional”, y O’Donnell trató ya en el título de su colaboración de desmerecer a aquellos autores que tienen a la Etica como medida definitiva para calificar a un protagonista de la Historia. Titula O’Donnell “Un caudillo objetado por un revisionismo malentendido”. Bastaría tocar un punto no mencionado por los dos historiadores para rebajar moralmente los argumentos de ellos.

Ambos callan una realidad: no mencionan el capítulo donde este protagonista de nuestra historia pisotea para siempre los principios de la Etica que debe impulsar la vida de todo ser político. Es cuando Roca, como comandante del Ejército, lleva a cabo el genocidio indígena y el presidente Avellaneda avala todo ese inmenso crimen. Y también cuando los prisioneros indígenas –hombres, mujeres y niños– son ofrecidos como esclavos en las plazas públicas de Buenos Aires. Para comprobarlo no hace falta más que leer los periódicos de Buenos Aires de 1878. Un ejemplo lo dice todo. El diario El Nacional, de Buenos Aires, expresa en su edición del 31 de diciembre de 1878: “Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto no cesan. Se les quitan a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización”. Esta crónica de esos días lo dice todo. Por eso hay que leer los diarios de la época para comprender toda la realidad y la crueldad empleada por Roca y sus tropas. Pero, los del diario La Nación deberían leer sus propios diarios de la época para cerciorarse de lo cruel y bestial que fue ese tiempo tan loado ahora por Ceferino Reato y Pacho O’Donnell. Leamos, como ejemplo, una crónica de La Nación del 17 de noviembre de 1878, en plena Campaña del Desierto. En primera página, bajo el título “Impunidad”, dice textual: “El regimiento Tres de Línea ha fusilado, encerrados en un corral, a sesenta indios prisioneros, hecho bárbaro y cobarde que avergüenza a la civilización y hace más salvajes que a los indios a las fuerzas que hacen la guerra de tal modo sin respetar las leyes de humanidad ni las leyes que rigen el acto de guerra. Esa hecatombe de prisioneros desarmados que realmente ha tenido lugar deshonra al ejército cuando no se protesta del atentado. Muestra una crueldad refinada e instintos sanguinarios y cobardes en aquellos que matan por gusto de matar o por presentarse un espectáculo de un montón de cadáveres”. Es penoso que los directivos de La Nación actuales ignoren todo esto. Ya nadie puede negar que la Campaña del Desierto fue un genocidio y que no se puede aprobar bajo ningún concepto desde el punto de vista ético. Las pruebas están en el Archivo General de la Nación y basta leer los diarios de la época para comprender bien lo que fue ese vergonzoso crimen político. Y basta contraponer los argumentos de un Alsina, ministro de Avellaneda, que desarrolló la tesis de que los pueblos originarios no tenían noción de la propiedad. Por eso había que separarlos por una zanja, mientras Roca rechazó este plan y exigió la importación de diez mil fusiles Remington de Estados Unidos “porque con esta arma habían sido eliminados en dicho país los sioux y los pieles rojas”. Ya es tiempo de que con tales pruebas históricas se modifique el concepto de ese militar, Roca, que fue presidente dos veces, y se quite su monumento del centro de Buenos Aires. Nuestros héroes fueron los que defendieron la vida y la Etica y no los que eliminaron a pueblos enteros y esclavizaron hasta sus mujeres y sus niños.

Ceferino Reato, el historiador de La Nación, reconoce al pasar estos crímenes al escribir: “Es claro que la Conquista del Desierto, y más aún lo que sucedió después, tuvo varios aspectos criticables como el trato inhumano, cruel, a los indios prisioneros (muchos chicos fueron separados de sus madres, por ejemplo) y la concentración de parte de las tierras liberadas en pocas manos”. Sí, Reato lo reconoce al pasar pero sin darle mayor importancia, total se trataba de indios. El autor de esos crímenes impunes tiene hoy el monumento más grande de Buenos Aires, en pleno centro. Por su conducta y sus crímenes no tendría que ser festejado de esa manera.

Pacho O’Donnell sólo hace una breve crítica a Roca por su Campaña del Desierto. Dice: “En lo que hace a la Conquista del Desierto es, sin duda, el aspecto más criticable en la historia de Roca por el militarismo excesivo ante un enemigo mal armado y poco orgánico”. No se refiere al gran genocidio que produjo ni tampoco a la reimplantación de la esclavitud, que son los dos aspectos más relevantes al faltar así a los principios de Mayo y a las resoluciones de la Asamblea del año XIII.

Pese a todo, el tiempo va dando la razón a quienes han puesto en duda la labor moral de Roca y ofrecido las pruebas de sus hechos verdaderamente criminales. Sus aciertos en otros sectores no lo limpian de esos aspectos descritos que nos retrotraen a los argentinos a la Edad Media. Los héroes verdaderos de nuestro pasado deben ser especialmente los que cuidaron la vida y marcaron un futuro sin violencias ni grandes diferencias económicas. Los verdaderos republicanos que desearon un país en Paz y con la conciencia de la Igualdad permanentemente presente, tal cual lo cantamos en nuestro Himno Nacional.




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lunes, 10 de noviembre de 2014

EL JUICIO POR CRISTIAN FERREYRA: LA VIOLENCIA RURAL y LOS 25 AÑOS DEL MOCASE



10 de noviembre de 2014

EL JUICIO POR CRISTIAN FERREYRA: LA VIOLENCIA RURAL y LOS 25 AÑOS DEL MOCASE.
El juicio por Cristian Ferreyra, la violencia rural y los 25 años del Mocase


Por el hecho, cometido el 16 de noviembre de 2011, están imputados Javier Juárez, como autor material del mismo, y Jorge Ciccioli, como autor intelectual, ambos con prisión preventiva. Junto a ellos llegan también a juicio, aunque en libertad, otros cinco imputados, integrantes del grupo que amenazó y amedrentó a los campesinos durante las jornadas de noviembre de 2011.


El inicio del juicio contó con la presencia de mil personas que bajo el lema “¡Ni un muerto más por el derecho a la tierra, Cristian Ferreyra presente!”, se movilizaron hacia la localidad santiagueña. También fueron parte de la movilización y el acompañamiento organizaciones sociales, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, agrupaciones estudiantiles y la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación.

Durante los tres primeros días del juicio -martes, miércoles y jueves de la semana pasada- se llevaron adelante las declaraciones de los policías, los testigos presenciales y las presentaciones técnicas. Entre quienes tomaron la palabra se encontraban los querellantes de la causa Darío Godoy, Beatriz Juárez, y Sergio Ferreyra. También declararon otros integrantes de las comunidades campesinas y Mirta Salto, madre de Cristian Ferreyra. Este martes se reanuda el proceso judicial.

“Nosotros decimos que llegar al juicio es un hecho histórico, en los 24 años de lucha por el derecho a la tierra es la primera vez que se llega a un juicio con un empresario y el asesino siendo juzgados”, sostuvo en declaraciones al programa Quemar Las Naves, deRadio Sur FM 88.3, Deolinda Carrizo, referente del Movimiento Campesino de Santiago del Estero-Vía Campesina (Mocase – VC).

La militante del Mocase – VC destacó por otra parte el hecho de que Ciccioli y Juárez lleguen en calidad de detenidos al juicio y que pretenden desde el movimiento que este proceso judicial siente un precedente en torno a la violencia rural “para que no exista más la impunidad de los empresarios y los poderosos frente al campesinado”.

Carrizo realizó un recorrido de la historia de lucha de la comunidad a la que pertenecía Cristian Ferreyra y señaló que Ciccioli fue apenas uno más de los empresarios que buscaban apropiarse de esa porción de territorio habitada por integrantes del Mocase y comunidades campesinas.

La entrevistada indicó por otra parte que desde el gobierno provincial existía un conocimiento de la situación, ya que años atrás se había llevado adelante un relevamiento territorial y la Defensoría del Pueblo había realizado un informe destacando los derechos que se violaban, sin embargo “en la provincia los que recibieron la denuncia no hicieron nada y fueron los encargados de limpiar el terreno para que los grupos armados puedan accionar”, apuntó la referente campesina.

Durante los últimos diez años han existido mesas de diálogo donde participaron tanto el gobierno provincial, como el nacional y las organizaciones campesinas, allí “nosotros habíamos insistido en que se intervenga el Poder Judicial, que hasta ahora sigue infestado con los jueces y los fiscales que tienen desprecio por la vida campesina e indígena y hacia el Mocase”, señaló Carrizo.

Por otra parte agregó que si bien siempre se recibían las denuncias realizadas por los propios campesinos “nunca hubo un dialogo constructivo que dé lugar a nuestro pedido de entregar y reconocer los derechos por ley de las familias campesinas e indígenas”.

Con la muerte de Cristian Ferreyra, si bien se detuvo durante 170 días el desmonte, en la provincia continúa el mismo plan productivo ya que “hay un sector del gobierno que es puro agronegocio y nada de comunidades campesinas. Eso nos va costando, después vino la muerte de Manuel Galván”.

Al día de hoy, según sostiene la referente del Mocase, hay una situación de hostigamiento y constante criminalización sobre las familias campesinas, ya que la organización de las comunidades es “una barrera para la usurpación de los territorios. En medio del calor santiagueño también está el calor de la lucha”.

Consultada sobre los 25 años del movimiento campesino, a cumplirse el próximo año, Carrizo subrayó que si bien “tenemos este campeonato de desgracias en la lucha por la tierra”, a lo largo de este último tiempo se han afianzado en otros frentes como en de la salud, la educación y la formación política.

Se han logrado formar promotores de salud y se ha fortalecido la escuela de agroecología, donde participan comunidades de monte adentro, no solo de Santiago del Estero, sino también de Jujuy, Salta, Mendoza y San Juan. Como parte de la formación política y educativa también se encuentra encaminada la universidad campesina.

Otros frentes importantes que se han fortalecido fueron los de la producción y la comercialización, así como la parte comunicacional, que con el objetivo de sostener medios de comunicación propios, ya cuenta con la instalación de seis radios FM.

“Es unos 25 años multiplicados, a comparación de los que éramos 20 años atrás, con una militancia muy joven que ha asumido responsabilidades y tareas, no solo provinciales, sino también nacionales y latinoamericanas”, concluyó.



Fuente:NotasPeriodismoPopular


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Enlaces relacionados:

www.infojusnoticias.gov.ar/.../este-homicidio-se-da-en-el-marco-de-la-di...
www.laizquierdadiario.com/Primeras-jornadas-en-el-juicio-por-el-asesina...
http://mocase-vc.blogspot.com.ar/2014/10/cuenta-regresiva-sobre-el-historico.html


UN VOTO POR LA SOBERANÍA CATALANA Por Flor Ragucci


La consulta popular catalana, de gran valor simbólico, tuvo una participación masiva.


EL MUNDO › MAS DE DOS MILLONES DE CATALANES ACUDIERON A LAS URNAS PARA LA CONSULTA NO VINCULANTE POR LA INDEPENDENCIA

Un voto por la soberanía catalana

De la convocatoria, prohibida por el gobierno español, podían participar 5,4 millones de catalanes. De los 2,2 millones que acudieron, el 80,72 por ciento votó a favor de la separación. Para Artur Mas, fue “un éxito”.
Por Flor Ragucci

Página/12 En España

Desde Barcelona

Más de 2 millones de personas depositaron ayer su voto en Cataluña para manifestarse sobre la independencia de España y la mayoría lo hizo a favor, según arrojaron los primeros resultados del escrutinio. El 80,72 por ciento de los votantes respondió que sí a las dos preguntas de la consulta por la autodeterminación: sí a Cataluña como un Estado, sí a que éste sea independiente. El “sí-no” obtuvo el 10,11 por ciento de los votos y el “no-no”, es decir, la opción contraria a la secesión, el 4,55 por ciento del total. Estos fueron los datos provisorios que anunció la vicepresidenta del gobierno de Cataluña, Joana Ortega, pasada la medianoche, con el 88,44 por ciento de los votos escrutados. Artur Mas, el presidente de la Generalitat, compareció antes de saberse los resultados y sólo por la cifra record de participación –2.250.000 personas, según lo contabilizado hasta el momento– calificó la consulta como “un éxito total”. El dirigente catalán consideró en su discurso ante la prensa de todo el mundo “que el Estado debe tomar nota de lo ocurrido este domingo en Cataluña”, recalcando que “los ciudadanos han demostrado que Cataluña quiere gobernarse a sí misma” y que se trata de “una aspiración que viene de hace muchos siglos, pero que se mantiene intacta”.

Además de una gran reivindicación soberanista, el éxito de la consulta supuso una contundente respuesta ante la mordaza que el gobierno de Mariano Rajoy intentó oponerle a la iniciativa, tras ser declarada inconstitucional y sometida a toda clase de amenazas. Desde las 9 de la mañana de ayer, 1317 colegios abrieron sus puertas gracias al trabajo voluntario de más de 40 mil personas para llevar a cabo un acto cívico sin precedentes en España. Porque lo que a simple vista parecía una jornada electoral como tantas otras, fue en realidad una consulta popular con gran valor simbólico, pero sin garantías legales. Poco pareció importarles a las más de dos millones de personas que se acercaron a depositar su papeleta en las urnas de las 6695 mesas que el gobierno central declarase inconstitucional la consulta. Aunque el resultado de las elecciones no sea vinculante, el derecho a decidir de los catalanes pesó más que las amenazas de Rajoy y la impugnación del Tribunal Constitucional. Incluso se podría decir que la censura los animó, todavía más, a salir a la calle en este domingo frío y lluvioso.

El “president” de la Generalitat, Artur Mas, depositó su voto cerca de las doce del mediodía y declaró ante las decenas de cámaras que lo rodeaban que “los catalanes nos hemos ganado el derecho a un referéndum definitivo”, a la vez que exigió al gobierno del PP que deje de “intimidar” con la advertencia de la fiscalía de estudiar posibles acciones contra la celebración del proceso participativo. Mas subrayó que a partir del 9-N espera “tener las mejores cartas y las más fuertes para hacer entender que en algún momento queremos una consulta definitiva, con todas las garantías y consecuencias”, reivindicando lo “duro y difícil” que fue el camino desde que, en diciembre de 2013, convocara oficialmente a las votaciones.

Mariano Rajoy, por su parte, siguió la jornada desde su despacho en Madrid y no quiso hacer declaraciones, intentando en todo momento minimizar la iniciativa catalana. Según fuentes de La Moncloa, el gobierno cree que la consulta de ayer es “un ejercicio antidemocrático e inútil, que no tiene efectos jurídicos”. Después incluso de conocer la cifra record de participación, los portavoces del presidente insistieron en que esos datos “no tienen ninguna validez porque no hay manera de comprobarlos, al tratarse de un proceso sin garantías controlado por los independentistas”.

Hasta última hora, el poder central tuvo en marcha las maquinarias legales para frenar el proceso participativo, pidiendo a la fiscalía superior de Cataluña que investigue si el gobierno de Mas había ordenado la puesta a disposición de centros educativos para realizar la consulta, y encargando a los Mossos d’Esquadra (policía catalana) la relación de locales en los que se celebrarían los comicios y las personas que serían las encargadas de su apertura. Ante esas amenazas, el presidente de la Generalitat respondió desafiante: “Si la fiscalía quiere conocer quién es el responsable de abrir los colegios públicos, sólo hace falta que me miren a mí. El responsable soy yo”. Artur Mas arremetió contra los anuncios de Rajoy y le exigió “que dejen al pueblo catalán tranquilo, que se pueda expresar con normalidad y tranquilidad, sin intimidaciones”.

Pese al temor de que la policía pudiera impedir la consulta o que se produjeran incidentes en algunos de los 938 municipios en los que se llevó a cabo la votación, la jornada transcurrió de forma pacífica. Los Mossos d’Esquadra finalmente no identificaron a los voluntarios que a las ocho de la mañana abrieron los colegios públicos en los que se realizaron los comicios y se limitaron a patrullarlos, sin entrar en los mismos.

El proceso participativo de Cataluña también tuvo que sortear el obstáculo de nuevas denuncias interpuestas durante la misma mañana de ayer por partidos políticos contrarios a la consulta, como UPD y Plataforma per Catalunya; organizaciones fascistas como la Falange Española y también por particulares que pidieron ante la fiscalía catalana la retirada de las urnas. Sin embargo, los jueces de guardia rechazaron esas demandas porque, tal como especificaron en un escrito, “no guardan proporcionalidad y no aparecen de momento razones de urgencia o relativas al orden público que aconsejen su adopción”.

El alcance de la consulta por un nuevo modelo de Estado fue tal que traspasó las fronteras nacionales, y cerca de 220 mil ciudadanos catalanes votaron en las diecinueve capitales del mundo en las que se dispusieron urnas. La jornada electoral, de hecho, empezó en Sydney diez horas antes que en Cataluña, con la participación de decenas de inmigrantes enfundados en sus banderas esteladas. Luego de la ciudad australiana, las siguientes en abrir sus puertas fueron las delegaciones situadas en Tokio y Hong Kong, y el último punto de votación en cerrar fue el de Sillicon Valley, California, a las cinco de la mañana.

La agenda estipulada por el gobierno de Cataluña para las próximas dos semanas es que, con el as en la manga de los resultados en favor de la independencia y el alto porcentaje de participación en la consulta, el proceso de negociación por un nuevo modelo de Estado siga adelante. Tal como recordó Mas en su comparecencia ante los medios, “queda pendiente que se pueda hacer un referéndum definitivo a la británica o a la canadiense”.

El plan del presidente de la Generalitat es enviar hoy una carta a Rajoy para volver a negociar, según anunció. “Lo que haré será enviarle una carta para hacer un balance de lo que pasó el día 9 y para ofrecer una vez más nuestra disposición a dialogar”, explicó Mas. Además del posible referéndum, los mandatarios tienen aún por resolver 23 puntos que el dirigente catalán le demandó a Rajoy el pasado mes de julio durante su última reunión en La Moncloa. En esa lista figuran temas como un nuevo modelo de financiación o inversiones pendientes en infraestructuras. “Hasta ahora, de las 23 propuestas el gobierno sólo ha aceptado una, que además no implica ni un euro de gasto público”, señaló el “president” en referencia a la conexión ferroviaria entre Barcelona y su aeropuerto, que realizará una empresa privada. “A partir del lunes (por hoy), lo que se tiene que hacer es dialogar, hablar, sentarnos en una mesa y llegar a acuerdos con una mentalidad del siglo XXI y escuchando a la gente; no se pueden llevar a cabo proyectos políticos si no es con consenso”, sostuvo Mas.

Pero en este nuevo intento de consenso con el gobierno central, el dirigente de Convergència i Unió (CIU) está solo. Su hasta ahora socio en la causa soberanista, Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), es contrario a seguir dilatando la independencia. “Nadie me convencerá de que a la independencia llegaremos negociando con el Estado español”, aseveró en un acto público días antes de la consulta.

Desde que Mas renunciara a la votación original, a raíz del veto del Tribunal Constitucional, y planteara el sucedáneo que finalmente se realizó ayer, el pacto de estabilidad que tenía con la otra gran fuerza política de Cataluña, Esquerra Republicana, se vio quebrantado. Tanto ERC como el resto de formaciones soberanistas le demandaron al “president” que convocara elecciones anticipadas para que una eventual candidatura conjunta en pro de la independencia tuviera la posibilidad de gobernar Cataluña y llevar adelante el nuevo modelo de Estado.

Las dos organizaciones que encabezaron la campaña en favor de la consulta, la Asamblea Nacional Catalana y Omnium Cultural, también increparon a Mas y le dieron un plazo de tres meses para el adelanto de las elecciones autonómicas. “Escucharé a todo el mundo a partir del día 10”, fue su respuesta.







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"HACIENDO LA PLANCHA": BALANCE 2014 DE LOS JUICIOS A LOS GENOCIDAS Por HIJOS La Plata

Por HIJOS La Plata - Thursday, Nov. 06, 2014 at 4:05 PM

"HACIENDO LA PLANCHA": informe de los juicios a los genocidas a noviembre de 2014


Balance de los juicios a los Genocidas 

HACIENDO LA PLANCHA

Presentamos a continuación un informe sobre los procesos contra los genocidas de la última dictadura llevados adelante desde la anulación de las leyes de impunidad en 2003 hasta noviembre de 2014. Destacamos sólo los procesos que han pasado por la etapa de juicio oral y tienen sentencia de un tribunal federal del país, porque dan una idea más acabada del número de condenas a que se ha llegado en estos años.


Los datos son de elaboración propia de HIJOS La Plata en base a información pública tanto de las investigaciones de los organismos de DDHH, como del Ministerio Público Fiscal (www.mpf.gov.ar y www.fiscales.gob.ar) y del Poder Judicial (www.cij.gov.ar). Nuestra base de datos puede consultarse en www.hijosprensa.blogspot.com.ar.


Un año de plancha



Con 14 juicios parciales concluidos y 72 condenas en lo que va de 2014 (ver tabla 1 adjunta en PDF), las causas contra los genocidas se van desdibujando entre la repetición de imputados y el estiramiento indefinido de la obligación del Estado de investigar y condenar. Si 2013 significó 2 juicios menos que 2012, y consolidó el estancamiento del proceso de juzgamiento en dos decenas de juicios con un centenar y medio de condenas por año, las tres cuartas partes de 2014 fueron incluso menos productivas que los últimos dos años. Lo más probable es que reste sólo 1 sentencia en lo que queda del año: el juicio realizado en Luis donde hay 29 represores imputados por 46 víctimas, y aunque todos sean condenados no cambia el panorama general.

Desde la caída de las leyes de impunidad al 1 de noviembre de 2014 el Estado argentino sólo efectivizó 125 juicios orales con sentencia en todo el país. En esos 125 juicios estuvieron procesados 708 represores, y hubo como resultado 635 condenas sobre 519 represores, 67 absueltos y 6 muertos impunes mientras duraba el proceso, por un universo de 3098 víctimas. Esto quiere decir que sólo alrededor del 36% del total de los 2.000 procesados desde 2003 fue llevado a juicio, y un 27% de ese número de procesados fue condenado.

Si tomamos como dato los 600 Centros Clandestinos de Detención que funcionaron en todo el país durante la dictadura, los 519 condenados siguen representando, a casi de 11 años de anuladas las leyes de impunidad, menos de 1 represor condenado por CCD. Para completar el cuadro, hay menos de 100 represores cuya condena ha sido confirmada por los tribunales superiores del país. Esto marca claramente que la pretensión punitiva de estos procesos lejos está de representar la dimensión real del aparato represivo del Terrorismo de Estado.

Entonces, comparado con los miles de represores implicados en el Terrorismo de Estado entre el ’76 y el ’83, e incluso, comparado con los cerca de 2.000 procesados, ese 27% de condenados es menos auspicioso que lo pretendido desde los sectores oficiales como una “política de Estado” basada en “Memoria, Verdad y Justicia”.

Análisis en todo el país

En cuanto a las zonas represivas de la dictadura y a las fuerzas que participaron del Terrorismo de Estado, si subdividimos el total de juicios y condenas efectivizados por zona y por fuerza represivas, la perspectiva es mucho más desalentadora. Y obtenemos que respecto a las 3 zonas represivas más importantes, en lo que corresponde al Ejército y las policías provinciales se han hecho:


- 31 juicios en jurisdicción del Comando del Primer Cuerpo (Bs.As. y La Pampa) con 178 condenas.



- 28 juicios en jurisdicción del Comando del Segundo Cuerpo (NEA) con 128 condenas.



- 36 juicios en jurisdicción del Comando del Tercer Cuerpo del Ejército (NOA) con 200 condenas.




Es lógico que las cifras sean mayores en esas jurisdicciones porque concentraron mayor número de centros clandestinos y de efectivos por ser las zonas más pobladas y de mayor actividad organizativa militante. Pero si revisamos otras jurisdicciones como la del Comando del Cuarto Cuerpo de Ejército, que incluyó 8 partidos del norte bonaerense vemos que el juzgamiento fue de 11 procesos con 45 condenas, la mayoría por hechos del CCD Campo de Mayo.



Y en el caso del Comando del Quinto Cuerpo, que abarcaba a toda la Patagonia, sólo se realizaron 9 juicios que condenaron a 64 policías y militares: 3 procesos en Neuquén, 3 en Chubut, 2 en Bahía Blanca y 1 en Río Negro.

En cuanto a los crímenes de la Armada, sólo se logró condenar a 37 integrantes de las patotas de esa fuerza, 2 prefectos y 8 civiles cómplices: Ortiz y Pertusio en la primera parte de la causa de Base Naval de Mar del Plata, 10 marinos y 2 prefectos en el segundo tramo de esa casusa, 17 de los 18 represores imputados en Causa ESMA 2, Policarpo Vázquez, su mujer y la partera que los asistió en la apropiación de Evelyn Bauer-Pegoraro, 3 de los 4 represores del arma acusados en causa “Plan Sistemático”, 3 de los 5 marinos imputados por la “Masacre de Trelew”, el médico del hospital Naval Jorge Magnacco en “Plan Sistemático” y en la rémora de la causa Bauer-Pegoraro, el marino entregador (Juan Carlos Herzberg, también condenado en Causa La Cacha de La Plata) y el apropiador civil de Natalia Suarez Nelson-Corvalán; a 3 de los civiles apropiadores de Federico Cagnola Pereyra desde la Esma; y a 1 prefecto en el juicio Campo de Mayo 9.

Además sólo 7 fueron los integrantes de la Fuerza Aérea condenados a la fecha (Barda, Comes, Mariani, Molina, Beccaria, Sambuelli y Benitez) en las causas Mansión Seré, Área Mar del Plata, Hospital Posadas, Furío y Base Aérea Reconquista. Y hubo sólo 10 integrantes de Gendarmería condenados, Víctor Rei, en el caso de la apropiación de Alejandro Fontana-Sandoval, los alferez Guillermo Cardozo y Eugenio Pereyra, en causa ABO 1, José San Julián en causa Unidad Penal 1 de Córdoba y 6 de los 7 gendarmes imputados la causa Arsenales-Jefatura de Tucumán.

Qué tipo de juicios tuvimos

Si revisamos las características de los juicios en cuanto al número de imputados que incluyeron veremos que de los 125 procesos realizados, casi la cuarta parte tuvieron un solo imputado en el banquillo, más de la mitad tuvieron entre 1 y 5 imputados, y las tres cuartas partes de ellos entre 1 y 10 imputados. Ese patrón responde a la lógica de juzgamiento sólo de las responsabilidades de los altos jefes del mando militar o policial que funcionaron como responsables en la estructura orgánica de las zonas represivas, pero no contempla a la totalidad de los represores que actuaron en cada CCD ni mucho menos a la totalidad de víctimas que por ellos pasaron.

Si analizamos la característica de las penas, surge que sólo el 41% de los represores fueron condenados al máximo de la pena (prisión o reclusión perpetua). En efecto, el 11% de los condenados recibió 25 años de prisión, y el restante 48% a menos de 25 años. Esto nos hace reflexionar sobre la calidad de la condena con que el Estado valora los crímenes que está juzgando, que son de lesa humanidad, y por lo tanto imprescriptibles, y fueron cometidos en grupos de tarea, utilizando el aparto de Estado y con acumulación de casos; pero que muchas veces son equiparados en sentencia en el monto de las penas a delitos graves y de sangre, pero cometidos por delincuentes comunes.

Además hubo en estos 11 años 67 polémicas absoluciones, de las cuales 15 se produjeron en 2013 y 5 en lo que va de 2014. Los perdones por “duda razonable” sobre connotados represores se siguen repitiendo. Desde la incial absolución otorgada al represor Miguel Angel Trimarchi, perdonado en el juicio por la Masacre de Fátima por el Tribunal Oral Federal Nº 5 de Capital Federal; pasando por el torturador de la Policía Federal Juan Carlos Falcón, eximido en el juicio parcial del Circuito Club Atlético-El Banco-El Olimpo por el Tribunal Oral Federal Nº 2 de Capital Federal; el reguero de perdones que despachó el TOF Nº 1 de Córdoba sobre 7 imputados de un total de 31, en el proceso por los hechos de la Unidad Penal Nº 1 de esa provincia; el escandaloso perdón en los 13 casos en que se acusaba al torturador Juan Carlos Rolón en el juicio parcial por hechos ocurridos en la ESMA, y el cúlmine de 9 absueltos sobre 22 imputados con que el TOF de Neuquén marcó al segundo juicio por el CCD La Escuelita de Neuquén como el más impune. Este año 3 prefectos fueron absueltos en el noveno proceso por el CCD Campo de Mayo, donde los doctores Sagretti, Milloc y Barroetaveña del TOF de San Martín anularon sin más sus indagatorias de hace 5 años y los mandaron a casa. Además el agente “S” de inteligencia de la Policía de Rosario, Pedro Travagliante, fue dejado libre de cargos por los jueces Berros, Lopez Arango y Vella. Y el auxiliar de la Sección Interior del Destacamento de Inteligencia 101 de La Plata recibió pedido de absolución por los fiscales Schapiro y Fernández en el juicio La Cacha, pese a que figura como “sargento 1° de Infantería” en la nómina de integrantes de esa dependencia en todo el período '76/'83. Con ello los jueces del TOF 1 de La Plata Vega, Jantus y Rozanski (en eterna disidencia) lo absolvieron, además de apartar por “cuestiones de salud” al subdirector de Seguridad de la bonaerense de Camps, Eduardo Gargano, a quien tuvieron a disposición y en perfecto estado durante todo el juicio.

Estos casos alertan sobre la necesidad de mejorar el trabajo fiscal y de jueces de instrucción para completar las investigaciones incriminatorias preliminares sobre cada imputado, y para arribar a la etapa oral sin dar posibilidad a las “dudas” absolutorias.


El estancamiento

Curiosamente venimos escuchando desde los sectores oficialistas que cada año que se inicia será realmente “el año de los juicios”, valoración propia de quien analiza en abstracto el proceso en lugar de ir a los números concretos. Si tomamos los últimos 5 años veremos que lejos de crecer exponencialmente, el proceso anual de juzgamiento se va estancando en dos decenas de juicios con un centenar y medio de condenas cada año. En 2010 hubo 19 juicios con 114 condenas, mientras en 2011 hubo 21 procesos finalizados con 86 condenas, en 2012 fueron 25 juicios llegados a sentencia con 131 condenas, y en 2013 el proceso se estancó en 23 juicios concluidos con 161 condenas . Este 2014, a que le quedan dos meses, sumó entonces la magra cifra de 14 juicios concluidos con 72 condenas.

Es grave el estancamiento de la tendencia, a corroborar este año, si se tiene en cuenta que la cantidad de procesos venía creciendo paulatinamente desde los 2 juicios de 2006, los 2 de 2007, los 5 de 2008 y 13 de 2009.

En este sentido es llamativo el optimismo que trasmite el informe sobre el estado de las causas que el Ministerio Público Fiscal publicó en octubre pasado, y que replicaron los medios oficialistas sin el menor análisis. Allí se destacan las afirmaciones parciales e interesadas. Por ejemplo se señala que “las estadísticas muestran que desde diciembre de 2007 la cantidad de procesados creció en más de un 300%” o que “las condenas vienen experimentando un crecimiento de más de un 1.400% desde 2007”. Ello es verdad, pero podría complementarse diciendo que si el proceso de juzgamiento, es decir realizar efectivamente los juicios y llegar a sentencia, se viene estancando, más procesamientos generan un cuello de botella más cercano a un problema que a una solución. Y que, con la misma liviandad que los empleados de Auat y Parenti, se puede afirmar algo tan cierto y relativo como que la cifra de absueltos creció más de un 1.000% desde 2007 o que “sólo en los primeros diez meses de 2014 concluyeron 14 juicios”, cuando es difícil que el año tenga más de 12 meses y lo cierto es que desde 2011 ese promedio anual no bajaba de 20.

El único dato interesante que aporta el informe de los fiscales es que “en este contexto, sólo hay 125 condenas firmes -es decir, sin posibilidad de revisión- en 54 causas, que involucran a 114 personas”. Entonces, las 125 condenas firmes son mucho menos alentadoras que las 635 de primera instancia logradas de 2006 a la fecha. Y mueven a la carcajada si constatamos que, como informan los fiscales, “buena parte de estas condenas firmes son por juicios llevados a cabo en la década de 1980 y casos de apropiación de menores”. Ello da una muestra de la falta de celeridad en el trabajo tanto de la Corte Suprema como de las Salas de la Cámara de Casación, encargadas de revisar (para confirmar o rectificar) los fallos de primera instancia.

Aquí es donde entra a pesar la fragmentación de las causas que llegan a juicio, y por eso sostenemos la necesidad de acumular las causas para juzgar por circuito represivo o por CCD: porque sabemos que incluso más juicios por año no es necesariamente más justicia, y porque sumar juicios en abstracto no es lo mismo que destacar que en 2010, 7 de los 19 juicios fueron a 1 o 2 represores, y que esa cifra aumentó en 2011 a 9 de los 21 procesos, se sostuvo en 2012 en 9 juicios, creció a 11 en 2013 y en este año fueron 6 sobre 14 los procesos que juzgaron a 3 represores o menos.

Claro que no siempre esto es destacado por funcionarios de Justicia o Derechos Humanos del Poder Ejecutivo, ni por el Ministerio Público, ni por la prensa adepta al gobierno, que viene pregonando “el año de los megajuicios” desde comienzo de 2013 y destacando el supuesto “salto cualitativo en el juzgamiento” o afirma que “comenzaron a realizarse los llamados ‘megajuicios’”. Y si bien es cierto que las causas “ESMA3” en la Ciudad de Buenos Aires o “La Perla” en Córdoba llevan más de un año y medio aletargan el conteo de juicios concluidos, habría que recordarle a esa prensa obseKuente que en 2012 sólo 6 de los 25 juicios terminados juzgaron a 10 o más represores, que en 2013 representaron sólo 7 de los 23 procesos concluidos, y que en 2014 sólo el juicio “La Cacha” entró en esa categoría. Es decir que lo que viene habiendo año tras año son largamente más “mini-juicios” que “mega-juicios” terminados.

La distribución geográfica de los procesos llegados a sentencia hasta el 31 de diciembre de 2013 en las 26 jurisdicciones Federales, continuó destacando a la Ciudad de Buenos Aires (con 22 debates concluidos, sólo 1 en 2014), como la jurisdicción donde mayor cantidad de juicios hubo en todo el proceso, seguida de La Plata y San Martín (11 cada una), Tucumán (9), Mar Del Plata (7), y Santa Fe (6).

Sigue siendo crítica la situación de los juicios en los juzgados el interior del país, sobre todo en lo que fueron en dictadura zonas represivas importantes como Córdoba (37 condenas en 5 juicios), Rosario (37 condenas en 6 juicios) y Neuquén (26 condenas en 3 juicios). Peor es el panorama en las provincias de noroeste y noreste del país, que en general no superan los 5 procesos terminados. Los casos más extremos lo representan las provincias de Jujuy y Entre Ríos (2 juicios concluidos cada una) y Río Negro, que tuvo hace 3 años su única sentencia de este tipo de juicios.

Apropiaciones y delitos sexuales

En cuanto a los juicios por la apropiación de los hijos de los compañeros desaparecidos (contemplados en las figuras de supresión de identidad, retención y ocultamiento de un menor, falsificación de documento público y supresión de identidad), el panorama de juzgamiento ha avanzado con las mismas contradicciones que el resto de los procesos.

Un total de 19 juicios en 11 años, que incluyeron 64 casos y donde se obtuvieron 78 condenas sobre similar número de represores. En esos 64 casos juzgados, siendo que el total de restituciones es de 115 identidades, y pese a haberse juzgado a algunos de los represores responsables de su apropiación, encontramos que en 14 de estos casos los jóvenes aún no han sido restituidos a su verdadera identidad.

La comisión de delitos sexuales como parte del plan represivo, pero como un delito autónomo al de tormentos, sigue siendo resistida por la mayoría de los tribunales del país. En los últimos años sólo los represores Musa Azar y Miguel Garbi en Santiago del Estero han sido condenados por estos delitos. La querella de Justicia Ya La Plata planteó en el juicio La Cacha un concepto amplio de violencia sexual, que no se reduce tan solo a las violaciones o abusos, sino también la exposición a la desnudez, los insultos, el ir al baño con un hombre mirando, la higiene personal, lo que implicaba ser objeto de cosificación dentro del CCD. Pero los planteos fueron rechazados por el TOF 1 porque “no integran el objeto procesal de la causa”.

Sólo los fiscales Nebbia y Palazzani en Bahía Blanca se han atrevido a romper la inercia imperante, y han planteado ampliar indagatorias a un grupo de imputados en esa localidad por delitos sexuales específicos.

Recientemente la Cámara Bahiense hizo lugar al planteo, aunque no aceptó el criterio de que esa violencia tuvo un fuerte contenido de género y que todos los delitos sexuales son autónomos a los de tormento.

El castigo, la humillación contra las mujeres incluía los abusos y ataques sexuales y eran acciones cotidianas sin sanción para sus ejecutores, conocida por todos los estamentos militares y formaban parte del plan aún sin la existencia de órdenes expresas y servían para doblegar a la víctima y para aterrorizar al resto.

Tanto la violencia sexual como el miedo a ella constituyen parte integral del "control social de las mujeres", volverlas sumisas y obedientes, y está motivada por el deseo de dominar y castigar antes que por el deseo sexual. por lo tanto, el delito de violencia sexual ocurrió en un contexto de Plan Sistemático contra la población civil y es un crimen de Lesa Humanidad.

Estas violaciones a los derechos humanos de las mujeres han sido invisibilizadas durante mucho tiempo, por la vergüenza, la culpa, el temor y la estigmatización de las que son objeto las mujeres afectadas. Si la sociedad post dictadura no estaba dispuesta a escuchar y mucho menos a comprometerse en este reclamo, y tuvo que pasar mucho tiempo para poder romper el silencio y poder testimoniar este horror vivido, ahora es tarea de la justicia recepcionar de una vez por todas estos hechos para dar cuenta completa de o que sucedía en los CCD.

La Corte y las domiciliarias

En septiembre pasado la Corte Suprema reabrió la polémica por las domiciliarias a los genocidas, tras flexibilizar su propio criterio y otorgarle domiciliaria a Roque Pappalardo, condenado a perpetua por el TOF de Mar Del Plata en marzo de 2012 por el asesinato del abogado laboralista Carlos Moreno.

Para la Cámara de Casación y la Corte los más de setenta años del represor y sus problemas cardíacos, convalidados por el dudoso Cuerpo Médico Forense, ameritan su cómodo alojamiento domiciliario. El cambio de criterio es patente, porque hasta ahora la Corte Suprema priorizaba la cárcel común al contemplar que tuvieron y conservan poder y capacidad de escaparse y complicar las investigaciones. La desaparición aún impune de Jorge Julio López no ha sido suficiente aviso de la capacidad operativa de para los cortesanos.

Tampoco fueron suficientes los casos del represor Carlos Hidalgo Garzón, condenado por apropiación y enviado a un geriátrico abierto hasta que la propia nieta apropiada lo denunció; ni el de Juan Antonio Azic, sentenciado a 14 años como apropiador de Victoria Donda, que se pegó un tiro en el mentón cuando ordenaron detenerlo en la clínica adonde el tribunal lo había enviado; o el caso del médico de Jorge Magnacco, condenado como entregador de Javier Viñas y Evelyn Bauer, y descubierto violando la domiciliaria con caminatas por el centro porteño; o el de Juan Miguel Wolk, procesado en causa Pozo de Banfield y enviado a su casa para profugarse unos meses con ayuda de su hija policía; o el escándalo de los genocidas Jorge Olivera y Gustavo De Marchi, que tras ser condenados en San Juan se fugaron mientras eran traídos al Hospital Argerich con ayuda de la esposa de uno de ellos, a la sazón enfermera del lugar. Entonces, no sólo se avalan beneficios no otorgados al resto de los condenados comunes, sino que no se controla su cumplimiento, lo que ya generó un precedente aplicado en otros casos (Carlos Mulhal y Miguel Gentil en Salta) y un reguero de pedidos de otros genocidas.

La Plata sigue impune

Para La Plata el año 2014 sumó condenas en el juicio por La Cacha, uno de sus CCD más importantes en cantidad de compañeros que por allí pasaron como en coordinación represiva. Pero el juicio siguió marcando el clásico desgüace de las causas. Tras tener 10 años la causa en sus manos, el juez Manuel Blanco y su secretaria Ana Cotter se dedicaron a fragmentar la causa y parcializar las imputaciones. El resultado fue que en marzo de 2012 Blanco clausuró la instrucción y elevó la causa a juicio, incluyendo a sólo 17 genocidas por 127 casos del año '77. Así quedaron fuera de este proceso decenas de compañeros cuyo paso por este campo está denunciado hace décadas, igual que un grupo de penitenciarios que nunca fue procesado.

Antes de que la causa llegara a juicio oral murieron impunes 2 de los mayores responsables del campo: el gobernador militar, Ibérico Saint Jean y el jefe del Destacamento 101, Alejandro Arias Duval. En la causa continúa prófugo el represor Teodoro Gauto, y fue detenido fuera de término en Panamá Ricardo Von Kyaw.

Con un juicio como éste, fragmentado y tardío, se perdió la oportunidad de investigar en unidad el funcionamiento de la maternidad clandestina más grande de la zona (no formaron parte de la acusación casos de apropiación), el rol operacional del esquema de inteligencia militar y la coordinación represiva para el exterminio entre los grupos de tareas del Servicio Penitenciario, la Armada y el Ejército (tampoco se contemplaron la mayoría de los homicidios probados).

Con esto suman 62 los genocidas condenados en La Plata desde la reapertura de las causas (ver tabla 2 adjunta en PDF), la mitad de ellos sentenciados a perpetua. La cifra sigue siendo poco representativa para una ciudad que contó con al menos 12 CCD y miles de víctimas de la represión, y mucho más para una jurisdicción federal donde se juzgan los delitos cometidos en los 29 CCD de la Bonaerense de Camps, más las responsabilidades de como las patotas del Ejército, la Armada, el Servicio Penitenciario y agentes civiles de Inteligencia o grupos paraestatales como el CNU.

Pero además hay en la jurisdicción federal de La Plata unas 25 causas fragmentadas en instrucción con procesamientos que incluye nada más que a 90 represores a ser juzgados en próximos juicios. Es decir que, aun presuponiendo la efectiva condena de todos los represores procesados en la jurisdicción federal La Plata, no superaríamos los 150 genocidas condenados en el horizonte de juzgamiento que el Estado propone, al menos sobre el circuito represivo de la Policía Bonaerense en dictadura.

Conclusión

En general, y siempre comparando lo que se ha hecho con la dimensión histórica real de participación de agentes militares, policiales y civiles en la represión, es necesario un mayor impulso de avance en los procesamientos, así como mayor acumulación de las causas hacia la lógica del CCD o el Circuito represivo. Eso se logra sólo con un mayor impulso político general del proceso juzgador, que este gobierno no está dispuesto a dar.

Hace poco el presidente del TOF 1 de La Plata, Carlos Rosanzki, enunció el gran secreto a voces de los juicios a los genocidas. A la pregunta del portal Infojus sobre cuándo se terminará de juzgar estos procesos afirmó: “El final lo va a marcar la naturaleza, y no algún funcionario del Estado. Yo hice una proyección, hace cinco años, que los juicios tardarían 100 años en terminarse”. (1)

Así planteados, estos procesos continúan reproduciendo la situación de impunidad porque sólo serán juzgados una serie de casos emblemáticos, altos mandos y reputados represores, mientras el conjunto de miembros de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y de Inteligencia que planificaron y ejecutaron el genocidio quedará relegado a juzgarse en futuros inciertos debates o, si la tendencia actual se consolida, completamente libre.

Por ello, la voluntad manifiesta del oficialismo de “clausurar esta etapa histórica” antes de retirarse en 2015 es, además de impracticable, una efectiva clausura, pero que dejará a miles de represores libres, a miles de familias sin respuesta por tantos años de lucha por Justicia y a una sociedad toda engañada sobre una política a medias de Juicio y Castigo.







A 38 años del golpe genocida seguimos luchando por:


- CÁRCEL COMÚN, PERPETUA Y EFECTIVA A TODOS LOS GENOCIDAS. JUSTICIA POR TODOS LOS COMPAÑEROS.



- JUICIOS POR CENTRO CLANDESTINO DE DETENCIÓN O CIRCUITO REPRESIVO.


- RESTITUCIÓN DE NUESTROS HERMANOS APROPIADOS. NO AL TRASLADO DEL BANCO NACIONAL DE DATOS GENÉTICOS.



- JUICIO Y CASTIGO A LOS RESPONSABLES DEL SECUESTRO Y DESAPARICIÓN DE JORGE JULIO LOPEZ.



- BASTA DE AMENAZAS A LOS TESTIGOS EN LOS JUICIOS. JUSTICIA POR SILVIA SUPPO.



- BASTA DE GATILLO FÁCIL. FUERA LA POLICÍA DE NUESTROS BARRIOS.



- BASTA DE REPRESIÓN Y PERSECUCIÓN A LOS QUE LUCHAN. LIBERTAD A TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS. AMNISTÍA O DESPROCESAMIENTO A LOS LUCHADORES POPULARES.





30.000 COMPAÑEROS DETENIDOS-DESAPARECIDOS

¡¡¡PRESENTES!!!

¡¡¡AHORA Y SIEMPRE!!!

HIJOS La Plata



Facebook y Twitter: HIJOS La Plata (en lucha)





Tabla 2
Por HIJOS La Plata - Thursday, Nov. 06, 2014 at 4:05 PM



Fuente de esta publicación: http://argentina.indymedia.org/