jueves, 13 de noviembre de 2014

ATILIO BORÓN: "EEUU BUSCARÁ EXPANDIR SUS BASES MILITARES EN AMÉRICA LATINA"



Atilio Borón: “EEUU buscará expandir sus bases militares en América Latina”


noviembre 12  -  00:01 / 2014

El sociólogo y politólogo Atilio Borón analizó en L’Ombelico del Mondo, programa internacional de Radionauta, los resultados de las elecciones de medio término en Estados Unidos. Allí puntualizó las proyecciones de la política norteamericana hacia América Latina.

- Luego de las elecciones de medio término en Estados Unidos donde los republicanos se impusieron tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado ¿qué se viene en cuanto a la relación de ese país con América Latina?

– Creo que no va a haber grandes cambios en relación a América Latina. Los cambios que pueden ser más significativos directamente van a depender de iniciativas del presidente más que de decisiones que tome el Congreso.

Se ha especulado mucho de que va a haber una influencia mayor de los fondos buitres porque han financiado la campaña de los republicanos. Eso puede ser pero a mi personalmente no me parece que vaya a ocurrir.

En general cuando uno mira el largo plazo, es decir desde fines de la Segunda Guerra Mundial (1945) para acá, cambios en la administración o la composición del Congreso no han modificado la línea que tradicionalmente Estados Unidos tiene hacia América Latina. De manera tal que no habría ninguna razón para pensar que ahora va a haber una transformación muy significativa.

- La población hispana le dio la espalda a los demócratas. Hay que tener en cuenta que nunca se hizo la reforma migratoria y, al mismo tiempo, han votado a quienes se oponen a la presencia de latinoamericanos en Estados Unidos ¿Cómo se puede leer esto?

– Es producto de la gran desilusión que produjo el gobierno de Barack Obama porque no avanzó en la reforma migratoria. Es cierto que el Congreso no la acompañó pero también es cierto que podría haber forzado la mano tomando algunas decisiones que están en su abanico de atribuciones presidenciales y no lo hizo. Prefirió sacar las cosas con un acuerdo con los conservadores y eso no llegó nunca.

El resultado de todo eso es que los electores latinos vieron que no valía la pena preocuparse demasiado por ir a votar. Nada había cambiado, Obama no había cumplido con su promesa y de alguna manera lo dejaron abandonado.

Esto es culpa de Obama más que de los electores. Él tendría que haber sido mucho más enérgico en avanzar en ese tema y no lo hizo. La conducta de los electores latinos me parece absolutamente razonable tal como se dieron las cosas.

- La agenda republicana tiene mucho que ver con los intereses de transnacionales, multinacionales pero también con la industria armamentista de Estados Unidos y en eso América Latina tiene algo que decir. Sobre todo respecto a la cantidad de bases militares que hay en nuestro continente. ¿Puede haber un rearme de Estados Unidos en América Latina en los próximos años?

– Creo que la intención está. Van a tratar de ver si pueden expandir las bases militares. Les interesa mucho cerrar el tema del control de acuífero guaraní para lo cual necesitarían una base o en la triple frontera o un poco más al sur. En Chaco o preferentemente en la zona de los Esteros del Iberá.

Pero eso depende mucho de nuestros gobiernos. Tenemos que dar por descontada la intención de los Estados Unidos de instalar más bases en la región. Porque para ellos América Latina, más allá del discurso oficial que es muy mentiroso, es por lejos la región más importante del mundo.

Por eso es que América Latina siempre tuvo la primera doctrina de exterior del planeta; el primero comando de las fuerzas armadas de los Estados Unidos fuera de su territorio se estableció en América Latina; el primer tratado para contener la expansión soviética, usando las palabras de aquella época, fue el tratado que se forjó con los latinoamericanos: el famoso Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) de 1947.

Les importaba mucho más preservar América Latina de la posible influencia soviética que Europa. Porque el tratado con Europa lo hacen recién en 1949 y ahí es donde se crea la OTAN. O sea que esta región les interesa muchísimo pero va a depender mucho de los gobiernos del área que esta influencia pueda llegar a manifestarse o no.

Personalmente creo que con los resultados que hubo en Brasil, lo que va a venir en Uruguay y cualquiera que sea el resultado futuro de la Argentina, es poco probable que en esta parte de Sudamérica haya una ampliación de las bases militares.

Pero el gobierno de Perú ha sido muy servicial en ese sentido permitiendo la instalación de alrededor de diez bases militares en ese territorio. Es probable que en Chile se instale alguna base más. Por supuesto en Colombia está todo preparado para expandir el número de bases militares pero no en el litoral atlántico de Sudamérica.






Notas


Fuente: http://notas.org.ar/

martes, 11 de noviembre de 2014

ROCA: CELEBRAR... QUÉ?


A 100 años de la muerte de Julio A. Roca se realizaron una serie de artículos sobre su personalidad pública, motivando los mismos la controversia y el debate, en donde -como dice Di Meglio: "...se lo propone como la gran figura a homenajear de nuestra historia"- en este sentido, ofrecemos algunas de las notas que surgieron en respuesta, para su apreciación y posterior análisis.-


aportes en la crisis.-



ROCA Y LA NOSTALGIA ARISTOCRÁTICA Por Gabriel Di Meglio



Gabriel Di Meglio
Roca y la nostalgia aristocrática


Por Gabriel Di Meglio / Telam - Wednesday, Oct. 22, 2014 at 8:25 AM

20.10.2014.-

Una operación mediática realza a la figura de Roca a cien años de su muerte, proponiéndolo como la gran figura a homenajear de nuestra historia. Pero esos festejos obvian variables que no niegan la importancia de Roca, pero sí muestran que no es un personaje para celebrar.




El centenario de la muerte de Julio Argentino Roca desplegó una serie de celebraciones en los grandes medios para presentarlo como “el mejor presidente de la historia argentina”. La importancia decisiva de Roca en la historia nacional no se puede negar. Pero, para quien escribe estas líneas, su figura no es precisamente admirable. 

Comencemos por el punto más cuestionado: la “Conquista del desierto”. En Clarín (http://www.clarin.com/politica/Julio_Argentino_Roca-Mario_O-Donnell-Juan_Jose_Sebreli_0_1232876774.html), Juan José Sebreli protege a Roca diciendo que Rosas hizo lo mismo; flaca disculpa caer en un desastre previo para atenuar el siguiente. En la misma nota, Pacho O’Donnell critica la forma de la expedición pero la defiende, ya que sin Roca,“la Patagonia hoy no sería argentina”, sino de Chile.También justifica lo ocurrido Ceferino Reato en La Nación (http://www.lanacion.com.ar/1736147-el-mejor-presidente-de-la-historia-nacional), al sostener que “en aquella época era muy habitual que los vencedores mataran a los vencidos”. Argumentos ciertos pero falaces. 

Porque si bien la campaña de 1879 reunió mucho consenso también hubo voces que condenaron sus atrocidades, al igual que ocurrió antes con las matanzas de la Guerra del Paraguay; no es que era “natural” ejercer tal grado de violencia (además de que existían planteos integracionistas cercanos, como el de Lucio V. Mansilla). Y la competencia geopolítica con Chile no obligaba a lo que se hizo: confinamiento de indígenas en centros de detención en condiciones terribles y donde casi no los alimentaban; violaciones de mujeres por los soldados; separación de los niños de sus familias, cristianización forzada y cambio de sus nombres por otros en español. Muchos fueron repartidos por distintos lugares del país como mano de obra forzada, casi esclava. Estas medidas causaron muchas más muertes que las campañas militares y muestran una clara voluntad de terminar con las comunidades indígenas. El general Roca fue responsable. 

¿Qué es lo ilógico de condenar hacia atrás semejante masacre? ¿Está mal acaso que la Alemania de la Posguerra haya pedido perdón por los crímenes del nazismo o que la Iglesia haya hecho lo propio con la antigua Inquisición? (alguien podría decir sobre esto último, “y bueno, en esa época se torturaba a los sospechosos”, etc; claro, no es seguramente la opinión de las víctimas, a quienes se excluye del relato). 

Sigamos. Roca fue el protagonista de un hecho crucial: la derrota de Buenos Aires en 1880, obligando de una vez por todas a su clase dirigente a compartir el poder con las oligarquías provinciales, paso decisivo para la consolidación del Estado Nacional. Luego, en su primera presidencia, la sanción de la ley 1420 y el gran impulso a la alfabetización, el laicismo y la subordinación de la Iglesia al Estado fueron logros indiscutibles. 

Sin embargo, no todas son rosas. Distintas investigaciones, como las de los historiadores Roy Hora e Israel Lotersztain, mostraron que los gobiernos de la década de 1880, el de Roca y después el de su concuñado Miguel Juárez Celman (que pasó de aliado a rival de su predecesor) fueron extremadamente corruptos, en particular por el auxilio de los bancos oficiales a los amigos de los dirigentes. Además, en agradecimiento por sus acciones, los partidarios del general en la legislatura bonaerense le donaron una gran extensión de tierra pública, la estancia La Larga, en un acto que sin dudas muchos de los recientes defensores de Roca –quien aceptó el regalo– censurarían en otros contextos. 

Roca puede ser el “constructor del Estado”, pero también puede ser, si exageramos un poco, el “padre del subdesarrollo". 

Pero eso no es lo más grave, el problema es el tipo de país que representa Roca. Para un eufórico Reato, “Roca organiza el Estado y la Nación; conduce la Argentina hacia el éxito económico”. Efectivamente terminó de organizar el Estado con un sistema político cerrado, impulsor de una limitadísima participación ciudadana, con el poder concentrado en manos de una pequeña clase dirigente de bajo vuelo. Nada se puede rescatar de aquella experiencia. 

Es real que el crecimiento económico argentino, que fue ininterrumpido desde la década de 1840 y se aceleró de manera rotunda en los 70, fue impresionante. Hubo un notable progreso material. Pero recortar solo algunas variables siempre es engañoso. Ese éxito económico dejó dos legados que a mediano plazo condenaban al país a problemas enormes: por un lado en la época dominada por Roca la desigualdad de ingreso dio un salto muy significativo; la brecha se amplió como nunca antes y esa marca tan latinoamericana dejó una impronta muy dura en el país. 

En segundo lugar, la dirigencia roquista optó por el famoso modelo agroexportador. En el manual liberal las ventajas comparativas indicaban que era lo conveniente, pero en términos de desarrollo no era la mejor opción, como se demostró más tarde. Y no fueron pocos los que percibieron esa amenaza en la época, no es algo que solo se pueda establecer con distancia histórica. Sería injusto reclamarles programas industrialistas a Rivadavia o a Rosas, teniendo en cuenta la ausencia de capitales, hierro, carbón y mano de obra abundante. Pero en la década de 1870 el panorama era otro y no en vano figuras como Rufino Varela y otros industrialistas defendieron un proteccionismo que facilitara otras alternativas en el país. Sus posibilidades reales son imposibles de saber, pero marcan que la elección que se hizo fue eso, una elección, no algo inevitable. De este modo, Roca puede ser el “constructor del Estado”, pero también puede ser, si exageramos un poco, el “padre del subdesarrollo". 

¿Qué hay detrás de esta reivindicación de Roca de los últimos días? Una clara voluntad de criticar la actualidad acudiendo a una figura y un período idealizados. Pero hay más. En Roca está representada una Argentina en la cual los “mejores”, una aristocracia pequeña y consciente, dirigían los destinos del resto, al que se reservaba un lugar en la esfera productiva pero subordinado en todo lo demás. “Paz y administración”, su lema, nada de política. En Roca se añora una Argentina lejana y mitificada. Pero, por más que les pese a los nostálgicos, ella es, afortunadamente, solo un recuerdo.











BAYER Y ROCA Por Pacho O’Donnell


EL PAIS › OPINION

Bayer y Roca

Por Pacho O’Donnell *


Tengo un antiguo y grande respeto por Osvaldo Bayer, sobre todo por sus investigaciones sobre la masacre y sojuzgamiento de pueblos originarios durante la Campaña del Desierto y sobre la matanza de ovejeros en el sur de nuestro país en tiempos de Yrigoyen. Tanto es así que durante mi presidencia en el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico se lo designó Miembro de Honor, distinción sólo alcanzada antes por el inolvidable revisionista histórico y luchador por los derechos humanos Eduardo Luis Duhalde.

Pero la historia argentina no debe ser analizada y juzgada desde un único ojo patagónico, debe haber una visión ampliada no oscurecida por las pasiones ni las tomas de partido excesivas aunque estén explicadas por el vacilante concepto de lo “moral”.

Mi artículo sobre Roca que él critica se hubiera entendido mejor si el diario en que fue publicado hubiera respetado mi título “Contribución al debate sobre Roca” pues de eso se trata, de reflejar opiniones de preclaros revisionistas que unánimemente y sin discusión han expresado su crítica a la Campaña del Desierto. Yo también lo he hecho en no pocas de mis publicaciones, por lo que no considero insistir en una posición ya conocida. Le recuerdo a Bayer que mi primera biografía histórica fue la de Juana Azurduy, en la que reivindiqué la participación indígena en nuestras guerras de la Independencia y también la de la mujer, tan oscurecida en la historia oficial, a la que siguieron permanentes referencias a su martirologio, por ejemplo en El Rey Blanco.

No es un recurso aceptable citar parcialmente como hace Bayer en una frase mía en la que dejo clara mi censura por lo despiadado del operativo que asocio “necesario” para la indignante distribución de las inmensas pampas ganadas que fueron a dar a manos de la oligarguía latifundista de entonces, habitués del Círculo de Armas y el Club del Progreso y otros centros de reunión de la elite “dueña del país” donde sus socios se las repartieron con gran generosidad recíproca.

Ceferino Reato y yo tenemos opiniones distintas, por ejemplo en nuestras posiciones sobre el gobierno actual, y ello ha quedado registrado en publicaciones y entrevistas. Achacarnos el mismo andarivel es un reduccionismo inaceptable.

En mi artículo aparecía claro que los más destacados pensadores nacionales del revisionismo, como Jauretche del peronismo y Abelardo Ramos de la izquierda nacional, no tuvieron temor a airadas réplicas –que también las tuvieron– por destacar algunos matices de don Julio Argentino. Y hacerlo no significa estar de acuerdo con el genocidio de pueblos originarios sino ser buenos historiadores de la corriente nacional, popular, federal e iberoamericana.

Recuerdan que Roca y su coterráneo Avellaneda, ambos tucumanos, promovieron la capitalización del país en el interregno entre ambas presidencias que terminó con muchos privilegios del liberalismo despótico, librecambista e industrialista de la provincia de Buenos Aires, lo que llevó a su gobernador Tejedor a desencadenar una guerra civil que produjo más de 3000 muertos y que motivó a los porteños a dar una bienvenida hostil al nuevo mandatario, quien había tenido el apoyo del ejército nacional de raíz provincial y de la poderosa liga de gobernadores del interior, opuestos o al menos diferenciados de los intereses porteños. ¿Podrá acusar de “entusiasta defensor del genocidio” a Arturo Jauretche, como lo hizo conmigo, por opinar que “el roquismo significa una integración nacional porque después de Pavón sólo habían contado los porteños y aporteñados. Ahora el poder estaba en manos de la ‘liga de gobernadores’ y el caudillo del ejército, también provinciano”? ¿También lo sería el Colorado Ramos cuando escribió que la ocupación de la Patagonia reveló en Roca “un concepto territorial de la soberanía” diferente a los liberales porteños, que concebían un país reducido a la pampa húmeda? ¿Y qué decir de Scalabrini Ortiz, queda también descalificado por el liviano apóstrofe de lo “moral” que revolea Bayer por haber elogiado la Ley 1420 de educación gratuita, laica y obligatoria, la doctrina Drago que planteaba que ningún país, léase potencia, tenía derecho de invadir a otro para cobrarse una deuda, la creación de los registros civiles, el conflicto con la Iglesia? ¿De eso no se debe hablar por temor a quedar anatemizado por el “dueño” de la historia trágica de la Patagonia?

Escuché decir a Bayer que Roca fue ascendido a general en la Guerra del Paraguay. El apasionamiento no debe llevar a alterar los datos históricos pues, en este caso, lo fue por su triunfo ante el mitrista Arredondo en la batalla de Santa Rosa en 1874. Y lo de haber terminado con una porción importante del poder de don Bartolomé en la política argentina no es tema a desdeñar, aunque es de reconocer que luego, aliados, con Carlos Pellegrini, condujeron las riendas de la Argentina del fraude y de la represión hasta la asunción de Yrigoyen.

¿Al hacer un informe sobre la criticable Conquista de un Desierto que no lo era porque era feraz y ubérrimo y habitado por seres humanos se puede pasar por alto que la inevitable decisión geopolítica de ocupar la Patagonia se hizo en el mejor momento, cuando Chile estaba enzarzado en su guerra contra Chile y Perú, esquivando así una guerra indeseable contra el país tran-sandino que aún hoy reclama sus derechos al sur argentino? ¿Ignora Bayer que la ocupación patagónica estaba en los planes de Gran Bretaña y que la que consideramos jocosa figura del Rey de la Patagonia evidenció el interés de Francia?

En lo que estoy francamente en desacuerdo con Bayer, a eso me referí con lo de un “revisionismo fundamentalista”, es con lo de tirar abajo los monumentos a Roca. Centrar en él todos los males del país es indultar y desconocer la importancia de otros personajes nefastos. A lo que adhiero, y en eso estoy hace tiempo, es en cambiar nombres de calles, quitar y poner feriados, meter mano en los programas de estudio, sobre la base de una versión nacional, popular, federal e iberoamericana de nuestra Historia, investigada y difundida desde los sectores populares en contraste con la historia oficial dictada por el privilegio liberal, extranjerizante, machista y antipopular.





* Presidente Honorario del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego.



http://www.pagina12.com.ar/





LA OTRA HISTORIA Por Osvaldo Bayer

CONTRATAPA

La otra historia                                    


Por Osvaldo Bayer




Se han cumplido cien años de la muerte de Julio A. Roca. El diario La Nación, su defensor constante, dedicó mucho espacio para recordar la fecha de la desaparición de ese presidente argentino. En una página entera, los historiadores Ceferino Reato y Mario “Pacho” 0’Donnell volcaron –con todo entusiasmo– su apoyo a esa figura tan discutida de nuestra historia. Reato lo calificó nada menos como “el mejor presidente de la historia nacional”, y O’Donnell trató ya en el título de su colaboración de desmerecer a aquellos autores que tienen a la Etica como medida definitiva para calificar a un protagonista de la Historia. Titula O’Donnell “Un caudillo objetado por un revisionismo malentendido”. Bastaría tocar un punto no mencionado por los dos historiadores para rebajar moralmente los argumentos de ellos.

Ambos callan una realidad: no mencionan el capítulo donde este protagonista de nuestra historia pisotea para siempre los principios de la Etica que debe impulsar la vida de todo ser político. Es cuando Roca, como comandante del Ejército, lleva a cabo el genocidio indígena y el presidente Avellaneda avala todo ese inmenso crimen. Y también cuando los prisioneros indígenas –hombres, mujeres y niños– son ofrecidos como esclavos en las plazas públicas de Buenos Aires. Para comprobarlo no hace falta más que leer los periódicos de Buenos Aires de 1878. Un ejemplo lo dice todo. El diario El Nacional, de Buenos Aires, expresa en su edición del 31 de diciembre de 1878: “Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto no cesan. Se les quitan a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización”. Esta crónica de esos días lo dice todo. Por eso hay que leer los diarios de la época para comprender toda la realidad y la crueldad empleada por Roca y sus tropas. Pero, los del diario La Nación deberían leer sus propios diarios de la época para cerciorarse de lo cruel y bestial que fue ese tiempo tan loado ahora por Ceferino Reato y Pacho O’Donnell. Leamos, como ejemplo, una crónica de La Nación del 17 de noviembre de 1878, en plena Campaña del Desierto. En primera página, bajo el título “Impunidad”, dice textual: “El regimiento Tres de Línea ha fusilado, encerrados en un corral, a sesenta indios prisioneros, hecho bárbaro y cobarde que avergüenza a la civilización y hace más salvajes que a los indios a las fuerzas que hacen la guerra de tal modo sin respetar las leyes de humanidad ni las leyes que rigen el acto de guerra. Esa hecatombe de prisioneros desarmados que realmente ha tenido lugar deshonra al ejército cuando no se protesta del atentado. Muestra una crueldad refinada e instintos sanguinarios y cobardes en aquellos que matan por gusto de matar o por presentarse un espectáculo de un montón de cadáveres”. Es penoso que los directivos de La Nación actuales ignoren todo esto. Ya nadie puede negar que la Campaña del Desierto fue un genocidio y que no se puede aprobar bajo ningún concepto desde el punto de vista ético. Las pruebas están en el Archivo General de la Nación y basta leer los diarios de la época para comprender bien lo que fue ese vergonzoso crimen político. Y basta contraponer los argumentos de un Alsina, ministro de Avellaneda, que desarrolló la tesis de que los pueblos originarios no tenían noción de la propiedad. Por eso había que separarlos por una zanja, mientras Roca rechazó este plan y exigió la importación de diez mil fusiles Remington de Estados Unidos “porque con esta arma habían sido eliminados en dicho país los sioux y los pieles rojas”. Ya es tiempo de que con tales pruebas históricas se modifique el concepto de ese militar, Roca, que fue presidente dos veces, y se quite su monumento del centro de Buenos Aires. Nuestros héroes fueron los que defendieron la vida y la Etica y no los que eliminaron a pueblos enteros y esclavizaron hasta sus mujeres y sus niños.

Ceferino Reato, el historiador de La Nación, reconoce al pasar estos crímenes al escribir: “Es claro que la Conquista del Desierto, y más aún lo que sucedió después, tuvo varios aspectos criticables como el trato inhumano, cruel, a los indios prisioneros (muchos chicos fueron separados de sus madres, por ejemplo) y la concentración de parte de las tierras liberadas en pocas manos”. Sí, Reato lo reconoce al pasar pero sin darle mayor importancia, total se trataba de indios. El autor de esos crímenes impunes tiene hoy el monumento más grande de Buenos Aires, en pleno centro. Por su conducta y sus crímenes no tendría que ser festejado de esa manera.

Pacho O’Donnell sólo hace una breve crítica a Roca por su Campaña del Desierto. Dice: “En lo que hace a la Conquista del Desierto es, sin duda, el aspecto más criticable en la historia de Roca por el militarismo excesivo ante un enemigo mal armado y poco orgánico”. No se refiere al gran genocidio que produjo ni tampoco a la reimplantación de la esclavitud, que son los dos aspectos más relevantes al faltar así a los principios de Mayo y a las resoluciones de la Asamblea del año XIII.

Pese a todo, el tiempo va dando la razón a quienes han puesto en duda la labor moral de Roca y ofrecido las pruebas de sus hechos verdaderamente criminales. Sus aciertos en otros sectores no lo limpian de esos aspectos descritos que nos retrotraen a los argentinos a la Edad Media. Los héroes verdaderos de nuestro pasado deben ser especialmente los que cuidaron la vida y marcaron un futuro sin violencias ni grandes diferencias económicas. Los verdaderos republicanos que desearon un país en Paz y con la conciencia de la Igualdad permanentemente presente, tal cual lo cantamos en nuestro Himno Nacional.




http://www.pagina12.com.ar/


lunes, 10 de noviembre de 2014

EL JUICIO POR CRISTIAN FERREYRA: LA VIOLENCIA RURAL y LOS 25 AÑOS DEL MOCASE



10 de noviembre de 2014

EL JUICIO POR CRISTIAN FERREYRA: LA VIOLENCIA RURAL y LOS 25 AÑOS DEL MOCASE.
El juicio por Cristian Ferreyra, la violencia rural y los 25 años del Mocase


Por el hecho, cometido el 16 de noviembre de 2011, están imputados Javier Juárez, como autor material del mismo, y Jorge Ciccioli, como autor intelectual, ambos con prisión preventiva. Junto a ellos llegan también a juicio, aunque en libertad, otros cinco imputados, integrantes del grupo que amenazó y amedrentó a los campesinos durante las jornadas de noviembre de 2011.


El inicio del juicio contó con la presencia de mil personas que bajo el lema “¡Ni un muerto más por el derecho a la tierra, Cristian Ferreyra presente!”, se movilizaron hacia la localidad santiagueña. También fueron parte de la movilización y el acompañamiento organizaciones sociales, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, agrupaciones estudiantiles y la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación.

Durante los tres primeros días del juicio -martes, miércoles y jueves de la semana pasada- se llevaron adelante las declaraciones de los policías, los testigos presenciales y las presentaciones técnicas. Entre quienes tomaron la palabra se encontraban los querellantes de la causa Darío Godoy, Beatriz Juárez, y Sergio Ferreyra. También declararon otros integrantes de las comunidades campesinas y Mirta Salto, madre de Cristian Ferreyra. Este martes se reanuda el proceso judicial.

“Nosotros decimos que llegar al juicio es un hecho histórico, en los 24 años de lucha por el derecho a la tierra es la primera vez que se llega a un juicio con un empresario y el asesino siendo juzgados”, sostuvo en declaraciones al programa Quemar Las Naves, deRadio Sur FM 88.3, Deolinda Carrizo, referente del Movimiento Campesino de Santiago del Estero-Vía Campesina (Mocase – VC).

La militante del Mocase – VC destacó por otra parte el hecho de que Ciccioli y Juárez lleguen en calidad de detenidos al juicio y que pretenden desde el movimiento que este proceso judicial siente un precedente en torno a la violencia rural “para que no exista más la impunidad de los empresarios y los poderosos frente al campesinado”.

Carrizo realizó un recorrido de la historia de lucha de la comunidad a la que pertenecía Cristian Ferreyra y señaló que Ciccioli fue apenas uno más de los empresarios que buscaban apropiarse de esa porción de territorio habitada por integrantes del Mocase y comunidades campesinas.

La entrevistada indicó por otra parte que desde el gobierno provincial existía un conocimiento de la situación, ya que años atrás se había llevado adelante un relevamiento territorial y la Defensoría del Pueblo había realizado un informe destacando los derechos que se violaban, sin embargo “en la provincia los que recibieron la denuncia no hicieron nada y fueron los encargados de limpiar el terreno para que los grupos armados puedan accionar”, apuntó la referente campesina.

Durante los últimos diez años han existido mesas de diálogo donde participaron tanto el gobierno provincial, como el nacional y las organizaciones campesinas, allí “nosotros habíamos insistido en que se intervenga el Poder Judicial, que hasta ahora sigue infestado con los jueces y los fiscales que tienen desprecio por la vida campesina e indígena y hacia el Mocase”, señaló Carrizo.

Por otra parte agregó que si bien siempre se recibían las denuncias realizadas por los propios campesinos “nunca hubo un dialogo constructivo que dé lugar a nuestro pedido de entregar y reconocer los derechos por ley de las familias campesinas e indígenas”.

Con la muerte de Cristian Ferreyra, si bien se detuvo durante 170 días el desmonte, en la provincia continúa el mismo plan productivo ya que “hay un sector del gobierno que es puro agronegocio y nada de comunidades campesinas. Eso nos va costando, después vino la muerte de Manuel Galván”.

Al día de hoy, según sostiene la referente del Mocase, hay una situación de hostigamiento y constante criminalización sobre las familias campesinas, ya que la organización de las comunidades es “una barrera para la usurpación de los territorios. En medio del calor santiagueño también está el calor de la lucha”.

Consultada sobre los 25 años del movimiento campesino, a cumplirse el próximo año, Carrizo subrayó que si bien “tenemos este campeonato de desgracias en la lucha por la tierra”, a lo largo de este último tiempo se han afianzado en otros frentes como en de la salud, la educación y la formación política.

Se han logrado formar promotores de salud y se ha fortalecido la escuela de agroecología, donde participan comunidades de monte adentro, no solo de Santiago del Estero, sino también de Jujuy, Salta, Mendoza y San Juan. Como parte de la formación política y educativa también se encuentra encaminada la universidad campesina.

Otros frentes importantes que se han fortalecido fueron los de la producción y la comercialización, así como la parte comunicacional, que con el objetivo de sostener medios de comunicación propios, ya cuenta con la instalación de seis radios FM.

“Es unos 25 años multiplicados, a comparación de los que éramos 20 años atrás, con una militancia muy joven que ha asumido responsabilidades y tareas, no solo provinciales, sino también nacionales y latinoamericanas”, concluyó.



Fuente:NotasPeriodismoPopular


http://colectivoepprosario.blogspot.com.ar/


Enlaces relacionados:

www.infojusnoticias.gov.ar/.../este-homicidio-se-da-en-el-marco-de-la-di...
www.laizquierdadiario.com/Primeras-jornadas-en-el-juicio-por-el-asesina...
http://mocase-vc.blogspot.com.ar/2014/10/cuenta-regresiva-sobre-el-historico.html


UN VOTO POR LA SOBERANÍA CATALANA Por Flor Ragucci


La consulta popular catalana, de gran valor simbólico, tuvo una participación masiva.


EL MUNDO › MAS DE DOS MILLONES DE CATALANES ACUDIERON A LAS URNAS PARA LA CONSULTA NO VINCULANTE POR LA INDEPENDENCIA

Un voto por la soberanía catalana

De la convocatoria, prohibida por el gobierno español, podían participar 5,4 millones de catalanes. De los 2,2 millones que acudieron, el 80,72 por ciento votó a favor de la separación. Para Artur Mas, fue “un éxito”.
Por Flor Ragucci

Página/12 En España

Desde Barcelona

Más de 2 millones de personas depositaron ayer su voto en Cataluña para manifestarse sobre la independencia de España y la mayoría lo hizo a favor, según arrojaron los primeros resultados del escrutinio. El 80,72 por ciento de los votantes respondió que sí a las dos preguntas de la consulta por la autodeterminación: sí a Cataluña como un Estado, sí a que éste sea independiente. El “sí-no” obtuvo el 10,11 por ciento de los votos y el “no-no”, es decir, la opción contraria a la secesión, el 4,55 por ciento del total. Estos fueron los datos provisorios que anunció la vicepresidenta del gobierno de Cataluña, Joana Ortega, pasada la medianoche, con el 88,44 por ciento de los votos escrutados. Artur Mas, el presidente de la Generalitat, compareció antes de saberse los resultados y sólo por la cifra record de participación –2.250.000 personas, según lo contabilizado hasta el momento– calificó la consulta como “un éxito total”. El dirigente catalán consideró en su discurso ante la prensa de todo el mundo “que el Estado debe tomar nota de lo ocurrido este domingo en Cataluña”, recalcando que “los ciudadanos han demostrado que Cataluña quiere gobernarse a sí misma” y que se trata de “una aspiración que viene de hace muchos siglos, pero que se mantiene intacta”.

Además de una gran reivindicación soberanista, el éxito de la consulta supuso una contundente respuesta ante la mordaza que el gobierno de Mariano Rajoy intentó oponerle a la iniciativa, tras ser declarada inconstitucional y sometida a toda clase de amenazas. Desde las 9 de la mañana de ayer, 1317 colegios abrieron sus puertas gracias al trabajo voluntario de más de 40 mil personas para llevar a cabo un acto cívico sin precedentes en España. Porque lo que a simple vista parecía una jornada electoral como tantas otras, fue en realidad una consulta popular con gran valor simbólico, pero sin garantías legales. Poco pareció importarles a las más de dos millones de personas que se acercaron a depositar su papeleta en las urnas de las 6695 mesas que el gobierno central declarase inconstitucional la consulta. Aunque el resultado de las elecciones no sea vinculante, el derecho a decidir de los catalanes pesó más que las amenazas de Rajoy y la impugnación del Tribunal Constitucional. Incluso se podría decir que la censura los animó, todavía más, a salir a la calle en este domingo frío y lluvioso.

El “president” de la Generalitat, Artur Mas, depositó su voto cerca de las doce del mediodía y declaró ante las decenas de cámaras que lo rodeaban que “los catalanes nos hemos ganado el derecho a un referéndum definitivo”, a la vez que exigió al gobierno del PP que deje de “intimidar” con la advertencia de la fiscalía de estudiar posibles acciones contra la celebración del proceso participativo. Mas subrayó que a partir del 9-N espera “tener las mejores cartas y las más fuertes para hacer entender que en algún momento queremos una consulta definitiva, con todas las garantías y consecuencias”, reivindicando lo “duro y difícil” que fue el camino desde que, en diciembre de 2013, convocara oficialmente a las votaciones.

Mariano Rajoy, por su parte, siguió la jornada desde su despacho en Madrid y no quiso hacer declaraciones, intentando en todo momento minimizar la iniciativa catalana. Según fuentes de La Moncloa, el gobierno cree que la consulta de ayer es “un ejercicio antidemocrático e inútil, que no tiene efectos jurídicos”. Después incluso de conocer la cifra record de participación, los portavoces del presidente insistieron en que esos datos “no tienen ninguna validez porque no hay manera de comprobarlos, al tratarse de un proceso sin garantías controlado por los independentistas”.

Hasta última hora, el poder central tuvo en marcha las maquinarias legales para frenar el proceso participativo, pidiendo a la fiscalía superior de Cataluña que investigue si el gobierno de Mas había ordenado la puesta a disposición de centros educativos para realizar la consulta, y encargando a los Mossos d’Esquadra (policía catalana) la relación de locales en los que se celebrarían los comicios y las personas que serían las encargadas de su apertura. Ante esas amenazas, el presidente de la Generalitat respondió desafiante: “Si la fiscalía quiere conocer quién es el responsable de abrir los colegios públicos, sólo hace falta que me miren a mí. El responsable soy yo”. Artur Mas arremetió contra los anuncios de Rajoy y le exigió “que dejen al pueblo catalán tranquilo, que se pueda expresar con normalidad y tranquilidad, sin intimidaciones”.

Pese al temor de que la policía pudiera impedir la consulta o que se produjeran incidentes en algunos de los 938 municipios en los que se llevó a cabo la votación, la jornada transcurrió de forma pacífica. Los Mossos d’Esquadra finalmente no identificaron a los voluntarios que a las ocho de la mañana abrieron los colegios públicos en los que se realizaron los comicios y se limitaron a patrullarlos, sin entrar en los mismos.

El proceso participativo de Cataluña también tuvo que sortear el obstáculo de nuevas denuncias interpuestas durante la misma mañana de ayer por partidos políticos contrarios a la consulta, como UPD y Plataforma per Catalunya; organizaciones fascistas como la Falange Española y también por particulares que pidieron ante la fiscalía catalana la retirada de las urnas. Sin embargo, los jueces de guardia rechazaron esas demandas porque, tal como especificaron en un escrito, “no guardan proporcionalidad y no aparecen de momento razones de urgencia o relativas al orden público que aconsejen su adopción”.

El alcance de la consulta por un nuevo modelo de Estado fue tal que traspasó las fronteras nacionales, y cerca de 220 mil ciudadanos catalanes votaron en las diecinueve capitales del mundo en las que se dispusieron urnas. La jornada electoral, de hecho, empezó en Sydney diez horas antes que en Cataluña, con la participación de decenas de inmigrantes enfundados en sus banderas esteladas. Luego de la ciudad australiana, las siguientes en abrir sus puertas fueron las delegaciones situadas en Tokio y Hong Kong, y el último punto de votación en cerrar fue el de Sillicon Valley, California, a las cinco de la mañana.

La agenda estipulada por el gobierno de Cataluña para las próximas dos semanas es que, con el as en la manga de los resultados en favor de la independencia y el alto porcentaje de participación en la consulta, el proceso de negociación por un nuevo modelo de Estado siga adelante. Tal como recordó Mas en su comparecencia ante los medios, “queda pendiente que se pueda hacer un referéndum definitivo a la británica o a la canadiense”.

El plan del presidente de la Generalitat es enviar hoy una carta a Rajoy para volver a negociar, según anunció. “Lo que haré será enviarle una carta para hacer un balance de lo que pasó el día 9 y para ofrecer una vez más nuestra disposición a dialogar”, explicó Mas. Además del posible referéndum, los mandatarios tienen aún por resolver 23 puntos que el dirigente catalán le demandó a Rajoy el pasado mes de julio durante su última reunión en La Moncloa. En esa lista figuran temas como un nuevo modelo de financiación o inversiones pendientes en infraestructuras. “Hasta ahora, de las 23 propuestas el gobierno sólo ha aceptado una, que además no implica ni un euro de gasto público”, señaló el “president” en referencia a la conexión ferroviaria entre Barcelona y su aeropuerto, que realizará una empresa privada. “A partir del lunes (por hoy), lo que se tiene que hacer es dialogar, hablar, sentarnos en una mesa y llegar a acuerdos con una mentalidad del siglo XXI y escuchando a la gente; no se pueden llevar a cabo proyectos políticos si no es con consenso”, sostuvo Mas.

Pero en este nuevo intento de consenso con el gobierno central, el dirigente de Convergència i Unió (CIU) está solo. Su hasta ahora socio en la causa soberanista, Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), es contrario a seguir dilatando la independencia. “Nadie me convencerá de que a la independencia llegaremos negociando con el Estado español”, aseveró en un acto público días antes de la consulta.

Desde que Mas renunciara a la votación original, a raíz del veto del Tribunal Constitucional, y planteara el sucedáneo que finalmente se realizó ayer, el pacto de estabilidad que tenía con la otra gran fuerza política de Cataluña, Esquerra Republicana, se vio quebrantado. Tanto ERC como el resto de formaciones soberanistas le demandaron al “president” que convocara elecciones anticipadas para que una eventual candidatura conjunta en pro de la independencia tuviera la posibilidad de gobernar Cataluña y llevar adelante el nuevo modelo de Estado.

Las dos organizaciones que encabezaron la campaña en favor de la consulta, la Asamblea Nacional Catalana y Omnium Cultural, también increparon a Mas y le dieron un plazo de tres meses para el adelanto de las elecciones autonómicas. “Escucharé a todo el mundo a partir del día 10”, fue su respuesta.







http://www.pagina12.com.ar/