sábado, 21 de mayo de 2016

LAS FUERZAS PARA ENFRENTAR EL VETO Y EL AJUSTE Fernando Scolnik




Viernes 20 de mayo de 2016



POLÍTICA

Las fuerzas para enfrentar el veto y el ajuste

Con el veto, un solo hombre que en las PASO sacó el 24 % de los votos decide por la vida de millones. Las luchas que recorren el país. La burocracia sindical y el planteo de la izquierda.





Con el veto a la ley antidespidos, Mauricio Macri sintetiza en un instante lo que representaron sus primeros cinco meses al frente del Poder Ejecutivo: un gobierno para los grandes capitalistas, basado en métodos antidemocráticos. Un solo hombre, con poderes de monarca, deja sin validez la norma que no sólo fue votada por el Congreso Nacional, sino que cuenta también con simpatía popular.

Este proceder antidemocrático no es el primero de su gestión. Macri comenzó en diciembre su gobierno tomando por decreto y por resoluciones ministeriales fuertes medidas a favor de los grandes empresarios, como la anulación y rebaja de retenciones, entre otras que representaron grandes transferencias de recursos hacia las clases dominantes.

El hombre que toma con su sola firma estas decisiones que afectan la vida de millones de personas, es el mismo que obtuvo tan solo el 24 % de los votos en las PASO de agosto pasado o, en el mejor de los casos, el 34 % en octubre, lo cual subraya aún más el carácter antidemocrático e ilegítimo de sus medidas. El balotaje cumplió la función de ofrecer la ilusión de que a Macri lo votó la mitad del país, cuando, visto desde otro ángulo, hay que decir que en las PASO, cuando competían todos los candidatos, obtuvo solamente cinco millones y medio de votos sobre un total de 32 millones de electores.

Esa marca de origen, que también se refleja en la falta de mayoría propia en el Congreso Nacional, se puso de manifiesto rápidamente en los meses siguientes, tras una corta luna de miel, con un creciente descontento popular al ritmo de la inflación y los despidos. Por otro lado, el escándalo de los Panama Papers terminó de liquidar lo poco que quedaba del discurso republicano de campaña, cuando Macri criticaba el avasallamiento de las instituciones por parte del kirchnerismo.

El respaldo principal con el que cuenta el presidente desde un principio es el apoyo del capital financiero internacional y de los grandes empresarios que se benefician con los cambios en las retenciones o los tarifazos, y que por estos días actúan al unísono con el gobierno para rechazar la ley antidespidos.

Contra ese bloque, es necesario un paro nacional que ponga en movimiento la fuerza de los trabajadores, para imponer la ley votada en el Congreso Nacional, y que sea el comienzo de un plan de lucha por todas las demandas del pueblo trabajador.

Hay fuerzas para luchar

Las fuerzas para luchar, están. Lo demuestran los docentes de Santa Cruz, que llevan un mes de paro contra el ajuste salarial de Alicia Kirchner, que también efectuó cientos de despidos en el Estado provincial. Lo evidencian los trabajadores de la educación y los estudiantes que hace una semana protagonizaron una gran movilización en Buenos Aires con decenas de miles de personas en las calles. Lo reflejan los trabajadores de la Provincia de Buenos Aires que se manifestaron una y otra vez contra la Emergencia Administrativa de Vidal que quiere avanzar en una mayor flexibilización laboral. Lo muestran los trabajadores del Ministerio de Trabajo de la Nación, que se cansaron de esperar respuestas para los trabajadores despedidos y decidieron ocupar el edificio por sus reclamos. Lo hacen en Tierra del Fuego los miles que enfrentan el paquete de ajustey represión de la gobernadora Rosana Bertone.

De norte a sur, de este a oeste, muchos ejemplos más se podrían citar. El común denominador es la existencia de una gran fuerza por abajo que las centrales sindicales se vienen negando a unificar en una gran lucha unificada de todo el movimiento obrero. A contramano de los trabajadores, tras el importante acto del 29 de abril, salieron a bajar los decibeles.

Ayer mismo, mientras Macri preparaba la lapicera para vetar la Ley antidespidos, las tres CGT firmaron el acuerdo por el salario mínimo que llevará el monto de este ingreso a $ 8060…en enero próximo. El valor no sólo representa menos de la mitad de lo que cuesta la canasta familiar hoy, sino que mucho menos aún será a comienzos del año próximo, cuando la inflación anual haya terminado por encima del 40 %, como se pronostica. Mientras tanto, las paritarias que se han firmado hasta el momento alcanzan montos inferiores al aumento de precios, representando una pérdida del salario real.

Mucho ruido y pocas nueces

El devenir de los acontecimientos demuestra que la izquierda y el sindicalismo combativo tuvieron razón cuando el 29 de abril se movilizaron con un bloque independiente para exigirle un paro nacional y plan de lucha con continuidad a las cúpulas sindicales. Mientras el pueblo trabajador sufre los ajustes, los dirigentes de las centrales tienen una paciencia infinita que responde a sus intereses propios y no a los de sus representados.

Pablo Moyano señaló ayer a Radio Télam que “si veta la ley (en referencia a Macri, NdR) va a cometer un error histórico, y si es así no descartamos un paro general”. A esta altura del partido, la clave de sus dichos es el “no descartamos”, que se podría entender como una amenaza para negociar los intereses del gremio de Camioneros y, sobre todo, las prebendas del clan Moyano.

Rodolfo Daer de la Alimentación fue muy claro al decir que “sería un gravísimo error del gobierno vetar la Ley de emergencia laboral”, aunque opinó también que “no creo que hoy la cosa pase por la acción gremial”.

Roberto Fernández de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), haciendo gala de cinismo, sostuvo que "consideramos que el Presidente está junto a los trabajadores para defender los puestos de trabajo, por eso espero que no vete la ley, porque si lo hace, estaría demostrando lo contrario".

Andrés Rodríguez de UPCN, el gremio cómplice de los despidos en el Estado, dijo que "no vamos a tomar acciones concretas porque no amerita la realidad para tomar medidas concretas”.

Pablo Micheli de la CTA Autónoma dijo que "por ahora, por las conversaciones que he tenido con Moyano, están dispuestos a salir a la calle frente al (posible) veto del Presidente. No descarto que vayamos al paro". Aunque Micheli mismo sabe que él poco representa en cuanto a poder de fuego a la hora de discutir un paro nacional.

Por su parte, Hugo Yasky, de la CTA de los Trabajadores, afirmó que "se podría insistir con la ley pero, agotada esa instancia, tomaríamos en nuestras manos convocar a la movilización. No va a quedar ningún rincón sin movilizarse para que esta política deje de ser la espada de Damocles sobre la cabeza de los trabajadores". Movilización, no paro, dice Yasky.

Hay que imponer un plan de lucha y paro nacional

En este marco de ajuste, mecanismos antidemocráticos como el veto e importantes luchas, se hace necesario un reagrupamiento de la izquierda y el sindicalismo combativo para apoyar todas las luchas, pero también para denunciar la tregua de las cúpulas sindicales y exigirles un paro nacional. que sea el comienzo de un plan de lucha por todas las demandas del pueblo trabajador. En cada gremio, es necesario poner en pie agrupaciones clasistas que se propongan estas tareas, en el camino de recuperar los sindicatos, comisiones internas y cuerpo de delegados, para ponerlos al servicio de los trabajadores.





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