sábado, 13 de junio de 2015

LA HISTORIA DE LAS MADRES DE LA PLAZA CONTADA EN PRIMERA PERSONA



La historia de las Madres de la Plaza contada en primera persona

Las viejas: Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora cuentan una historia fue compilado por Virginia Giannoni


Ivana Romero



"Me propuse encontrar una azucena para empezar a pensar la tapa de este libro y me sorprendí mirando páginas y páginas de flores que nunca, en ningún caso, están solas: las azucenas se dan en racimos. Es difícil encontrar una que diga ésta soy yo (…) Capaz de abrir hasta romperse, una azucena es también algo impúdico, algo claramente femenino, que no tiene miedo de dejar todo a la vista (…) Esta es una. Azucena es solamente el nombre de la mamá que dijo vayamos a la plaza", escribe Virginia Giannoni al comienzo de Las viejas: Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora cuentan una historia. Y es el único momento del libro donde la escritora se revela, diciendo "yo estoy acá" para homenajear a Azucena Villaflor –secuestrada en diciembre de 1977– y en ella, a todas las Madres que desde los setenta hasta ahora vienen construyendo una memoria de la resistencia, la dignidad y la belleza. Las viejas… es un relato coral donde 29 integrantes de Madres (junto a Cecilia De Vincenti, Adelina Rizzo y María Adela Antokoletz, hermanas de personas desaparecidas e hijas de Madres que ya no están) dan su testimonio. El objetivo es dejar una versión propia de su historia y contar en primera persona cómo se conocieron, cómo se organizaron, cómo se fueron construyendo. Editado por Marea, el libro se divide en dos grandes partes: Dictadura y Democracia. A partir de allí, Virginia (que contó con la colaboración de su hermana Ana, de Virginia Salvá y de Roly Villani) articula 14 capítulos que trazan un panorama desde aquel primer encuentro casi clandestino en Plaza de Mayo el 30 de abril de 1977 ("fuimos las mujeres porque los maridos… es peligroso", evocará una) hasta la última década, donde los Derechos Humanos ocupan un lugar destacado en la agenda política. El libro tiene además un anexo con fotografías que conservan las Madres y otras cedidas por la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra).

-¿Cómo surgió la idea de hacer este trabajo?

-Conocía a Madres Línea Fundadora desde un trabajo que hice en 2003 y que se terminó exhibiendo en el San Martín. Se llamó Poesía diaria y consistía en una recopilación de recordatorios que familiares de personas desaparecidas publican en Página 12. Es decir, utilizan un espacio público para hablar de sus seres amados y así instalan esa ausencia que muchos considerarían privada como lo que es, es decir, una ausencia que duele en la memoria colectiva. Después, seguí en contacto con ellas. Además, mi hermana Ana estuvo trabajando en el archivo de Madres. Si bien algunas habían contado su historia y hay libros y trabajos académicos sobre el tema, no había un texto de estas características. Entonces, a principios de 2013 Marta Vásquez, presidenta de Madres, le comenta su inquietud a Aída Sarti y ella me la comenta a mí y a otras Madres. Llegamos a un acuerdo y nos pusimos a trabajar. O sea, mi compromiso es con ellas. Este libro es por y para ellas. Pero a la vez, hay una decisión de trabajar de manera muy fina el registro oral. Y en ese registro, los recuerdos no son todos iguales, en muchos casos se contradicen y forman un coro heterogéneo.

-Sí, al leer el libro una se siente rodeada por esas voces capaces de contar asuntos muy dolorosos y, a la vez, detalles hilarantes. Hay cientos pero pienso, por ejemplo, en lo que cuenta Aída cuando en la Plaza había un comisario "que se hacía el simpático" y les pedía siempre identificación. Entonces un día ellas se cansaron y le tiraron los documentos todas juntas, como una montaña.

-Bueno, ese detalle da cuenta de cómo ellas se fueron construyendo colectivamente. Ellas se reconocieron a sí mismas y en otras, en principio por un dolor que no podían compartir con nadie, porque era una negación social absoluta. Si hasta les pintaban las casas con leyendas como "madre terrorista". Y entendieron que el modo de exponerse era conjunto y en la calle. Era un modo caótico pero a la vez, con una organicidad propia, identitaria. Ves, por ejemplo, esa foto de octubre de 1977 donde se reúnen en el Parque Pereyra Iraola como si fueran señoras jubiladas en un pic nic para que no las descubran. Y también ves en el libro ese papelito manuscrito que surgió de esa reunión, donde se dividen las zonas para buscar información… Hay algo de precariedad inicial pero a la vez, de una enorme dignidad y capacidad organizativa que se adivinaba desde entonces. Y además, un dato no menor es que se trata de una organización de mujeres. La idea era mostrar la voz de esas mujeres, el modo en que conciliaban el hecho de ser amas de casa con el horror imposible de que de repente se hubiesen llevado a sus hijos y quedaran confrontando con los milicos, presentando cartas, habeas corpus y a la vez, cocinando, trabajando, siguiendo con una vida donde esa cuestión apacible de lo doméstico se había quebrado para siempre.

-¿Qué cosas cambiaron en Madres con el retorno de la democracia?

-En principio, la constatación de que difícilmente sus hijos volvieran a medida que pasaba el tiempo. Y luego también el hecho de que se encontraban con otras realidades. Por ejemplo, los juicios, los resarcimientos económicos, la recuperación de los restos, todo eso generó debates. Finalmente, en 1986 se separaron en dos grupos y ahí surge una serie de criterios de la Línea Fundadora. Por ejemplo, que la lucha de ellas es política pero no partidista; que sus hijos deben inscribirse en la historia con sus nombres, no como NN, y que reponer esa memoria privada no entra en conflicto con la construcción de una memoria pública. También, muchas familias quedaron en una situación económica difícil y aceptar un resarcimiento por parte del Estado no significa claudicar sino que es una de las formas en las que, incluso por estatuto jurídico, el Estado reconoce la existencia de detenidos-desaparecidos. A la vez, los testimonios no tienen una visión única. Hay diferencias internas, cuestiones que no necesariamente están saldadas. Pero creo que este es un momento de la historia donde ellas pueden mostrar esta diversidad sabiendo que hay una profunda convicción política que las une. «


Presentación: Biblioteca Nacional

Las viejas: Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora cuentan una historia ha sido declarado de interés por el Senado de la Nación.
Se presenta el lunes 15 en el Auditorio Borges de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502). La mesa de contará con la presencia de las Madres que han dado sus testimonios en el libro y de Virginia Giannoni. Moderará Constanza Brunet. La entrada es libre y gratuita.



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